Miércoles, 29 de octubre de 2008
 
Leer sin reflexionar es como comer sin digerir.- Edmund Burke.

A algunos lectores/as no hay quién los entienda, y también existen
escritores que nadie los entiende, espero no ser uno de ellos. Por
ejemplo, una lectora, Melissa Cardoza, envía casi con enojo un correo
a la Red de Desarrollo Sostenible (RDS), en el que protesta porque
escribí sobre el fútbol, o, más directamente, la selección nacional
de fútbol. Ella dice: "En serio, ¿no hay algo más interesante para
divulgar en este espacio que las andanzas de este hombre y sus
amistades en las hermosas y entretenidas ciudades de Canadá detrás de
la selección nacional?".

Le respondí no tan en serio pero sí con algo de lógica, pues en
ningún momento del artículo dije que yo andaba en Canadá y mucho
menos que estaba viendo en vivo el partido de fútbol: "Tienes que
releerlo e interpretarlo. Leer no es solamente pasar los ojos por las
letras sino comprenderlas. Si te enteras verás que no estaba en
Canadá sino en un modestito lugar en Queens, El abuelo gozón, viendo
el partido con la raza. Y, además, me parece oportuno escribir sobre
el triunfo de la selección, es una de las pocas alegrías que tiene
nuestro martirizado pueblo y aunque sea efímera, es una alegría.
Ojalá que un día la alegría de nuestra Honduras no sólo sea por un
partido de fútbol sino porque no hubiera hambre, pobreza, falta de
educación y falta de oportunidades. Pero ya con gente leyendo, como
tú, pues, sin duda, vamos avanzando".

Y aunque su correo es breve y sencillo, no es nada humilde porque en
el mismo asegura ser ella una excelente escritora (por eso la cito
con nombre y apellido, para darle un espaldarazo ya que está en el
difícil mundo de las letras), me ha hecho reflexionar sobre la
escritura y lectura.

Pertenezco a una generación latinoamericana de escritores que
comenzamos a mediados de los ochenta, cuando la guerra fría quemaba
el pensamiento, cuando la censura no era sólo amenaza sino
desaparición física, muchas veces previa tortura, por el acto de
escribir y denunciar las atrocidades de muchos gobiernos
latinoamericanos, defendiendo intereses internos de unos pocos y
externos de otros cuantos.

Quizá sin conciencia de estarlo haciendo, tal vez acorralados por el
miedo pero arriesgados por la conciencia de saber que si no
escribíamos lo que debíamos escribir nos traicionábamos a sí mismos
y, lo que es peor, a la patria, buscamos caminos camuflados
intentando burlar a la censura y proteger nuestros pellejos. De allí
que el subtexto, la entrelínea, decir una cosa diciendo otra, la
ironía, el humor, la metáfora, se convirtieron en nuestro lugar común
para atrincherarnos y eludir las emboscadas. Creo que de ese temor y
deber nace mi manera de escribir que a tantas y tantos gusta, por
supuesto, sin ser moneditas de oro, también habrá a quienes disgusta
y quienes sencillamente no la entienden. Eso es parte del pluralismo.
Ah, y que no publiquen a alguien sólo porque al que decide no le
interesa el tema, también es censura.

La lectora Cardoza no deja de tener razón, el fútbol ha sido
utilizado para enajenar a un ya enajenado pueblo. En el pasado he
sido testigo que tras un triunfo de la selección se le ha subido de
precio al transporte, a la canasta básica, se ha "legislado" contra
los intereses del pueblo, y nada ha importado debido a la embriaguez
`balompédica´ que produce un triunfo de la selección. Todos decimos
"ganamos", pero muy pocos preguntan: "¿Qué ganamos?".

Así también de radical era mi visión del fútbol, ahora ya no lo es
tanto, es un hermoso deporte, desgraciadamente en muchos lugares
manejado por los mismos saqueadores de los pueblos, y esto es lo que
lo hace reprochable. En verdad no es el fútbol sino quienes lo
utilizan como medio de opresión y de explotación económica. En muchas
ocasiones Diego Armando Maradona ha denunciado que muchos
futbolistas, quienes no tienen la suerte de llegar a ser considerados
`astros´, también son víctimas de tal explotación.

Eso sí, he aprendido que lo que no es importante para mí, puede ser
importante para otros, y ese simple hecho ya lo convierte en
importante para mí. Cuando se asume el respeto a las prioridades de
las otras personas, estamos edificando una forma de vivir con la que
se pretende que los otros consideren importante también lo nuestro,
de allí la convivencia pacífica. Dicho mejor y en síntesis por elmaradona,
mexicano Benito Juárez: "El respeto al derecho ajeno es la paz".

Por todo lo anterior, pienso que el escritor tiene todo el derecho,
quizá no la facultad, de escribir de diversos temas, del tema que
quiera y que le venga en gana. Si lo hace bien o mal, esa ya es otra
cosa. Como lector soy igual, leo lo que me caiga en manos: poesía,
filosofía, novelas, el I Ching, Playboy, Selecciones, etc. Y eso no
me daña, lo nocivo está en no saber que debe y que no asimilarse de
lo que se lee, de lo que se oye o de lo que se ve. A veces, en un
artículo, para el caso, la esencia es un párrafo, una frase, un
renglón y eso ya justifica el resto.

Por pura rebelión hoy me ha dado deseos de escribir una receta de
cocina. En un principio lo que escribiría, que sí es de suma
importancia, era sobre un evento realizado en el Bronx, Nueva York,
por el Ministerio Televisivo Linaje Escogido, para recaudar fondos
destinados a Comedores solidarios que dirige la primera dama Xiomara
Castro de Zelaya. Estos comedores son para nuestra niñez más
desposeída y es necesario apoyar este tipo de solidaridad humana.

El evento se llevó con todo éxito, muchas personas de buena voluntad
aportaron lo que estaba a su alcance, y la cena estuvo muy
concurrida.

Allí fue homenajeada, merecidamente, la primera dama Xiomara Castro
de Zelaya, y las mujeres líderes hondureñas de Nueva York. No faltó
una.

Dándole continuidad a este proyecto solidario, la diputada Dilma
Quesada, mi tía, viajó a Nueva York, invitada por el Ministerio
Linaje Escogido, quienes agradecieron con un homenaje la trayectoria
humanista de la tía Dilma, así como el apoyo que ella dio para que la
presencia de la Primera Dama fuera posible.

Mi tía se hospedó en casa, y un día se levantó diciendo que iba a
preparar unas rosquillas en miel. Desde niño he sabido que para las
rosquillas en miel se precisa de rapadura, o dulce como les llaman en
otras partes. Pensé en dónde encontraría rapadura, pero mi tía me
quitó la preocupación y me preguntó si había azúcar moreno (morena,
decíamos en La Ceiba). Le quedaron deliciosas y la receta es
sencilla:

Se pone a hervir agua, agregándole canela y vainilla. Se deja hervir
por unos diez minutos, hasta que comience a espesarse. Se coloca una
bandeja y allí se vierte el líquido hirviendo, se sumergen las
rosquillas hasta que se esponjan. Se dejan enfriar por unos minutos,
y después a chuparse los dedos.

¿A ver quién se enoja ahora porque no escribí de política ni
literatura sino de cocina, quién se atreve a decirme que comer no es
importante? La única que estaría en su derecho sería la tía Dilma
porque no bastándome con robarle la receta, la he divulgado. ¡A
comer!

Ozone Park NY 20 octubre de 2008.
robertoquesada@hotmail.com

Tags: articulo, reddedesarrollo, seleccionde futbol, canada, latinoamericana, denunciar, maradona

Publicado por Chemarubiov @ 14:46
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