Mi?rcoles, 29 de octubre de 2008
 No deja de ser interesante, en algún sentido, la nota en la revista Ñ, que por uno de esos azares extremos acabo de leer(porque no pienso gastar dos pesos en esa publicación). En primera instancia, estimula nuestra propia imaginación, al menos a partir de algunas preguntas: El mencionado Fermanelli, ¿habrá estado en Junín?. ¿Habrá escrito su crónica desde la redacción de Ñ, leyendo la cobertura del diario La Verdad?. ¿Habrá escrito la crónica? ¿Existe Fermanelli?(esta última pregunta, que puede parecer irónica, bueno, quizás no lo sea tanto, sabiendo que en unas cuantas redacciones se han inventado periodistas -o algunos han usado seudónimos- que escriben notas para que, en caso de molestar a alguien, nadie sepa a quién reclamar).
En segundo lugar, y esto es lo importante, la nota utiliza, al desnudo, los mecanismos de desinformación y de escritura, que son habituales en los medios del grupo Clarín. La idea de cobertura de acontecimientos que rige al diario se traslada a Ñ de la misma manera: no se cubre el acontecimiento en el sentido de estar en él y participar al lector de lo ocurrido, sino en el sentido de cubrirlo y ocultarlo. Pero, como corresponde a un medio nacional orientado a una supuesta clase media ilustrada, generando la ilusión de apertura a otras regiones y otras expresiones culturales. Si en algunas circunstancias puede creerse en esa ilusión, no hace falta más que hojear este mismo último número, donde las notas no exceden en su gran mayoría, de la media página. En todo caso, que quede al descubierto en un caso puntual -del que, además, hemos sido partícipes y testigos-, es un signo más de la poca importancia que asigna el medio ya no solamente a la literatura, sino incluso al lector.
En cuanto a esto último, un elemento más. El lector habitual de Ñ -y como señala Alfredo Palacio, también el de ADN, primo hermano de clase alta de Ñ- no es alguien a quien le interese la literatura como tal. Es un consumidor cultural de clase media que toma al medio como una guía T para después comprar un libro. En ese sentido, si ese consumidor fuera un poco más despierto, podría ahorrarse los dos pesos semanales y dirigirse a cualquier cadena de librerías, obviando estanterías y sumergiéndose en la primera mesa, que bajo los eufemismos de "novedades" o "recomendados", dejan al descubierto cuáles son los productos que las editoriales pretenden que se consuman. Ñ y ADN no son más que revistas de marketing literario, a las que la literatura les interesa bien poco, y en las que -hay que ser sinceros- solo muy de vez en cuando se les filtra algún contenido interesante. Dependientes extremos de la publicidad de las editoriales, el mecanismo del marketing -lo sabemos porque replica el que ocurre con otras artes masivas como el cine y la música- se pone en juego, si no directamente con dinero, con la disposición de los escritores consagrados o a consagrar, a dar entrevistas cada vez que aparece un nuevo libro en circulación (claro, siempre que sea una editorial de las grandes quien se lo edite). Si uno quiere entender un poco más como es el manejo de Ñ en relación con sus sponsors, puedo contarles una pequeña anécdota. Durante el 2008, la revista organizó un concurso nacional de cuentos. Las bases parecían redactadas por un abogado, en tanto se notaba que lo que se buscaba era cubrir cualquier bache legal que impidiera la disponibilidad de por vida del cuento ganador para la editorial. A cambio de ello, el premio para el ganador consistía en una estadía en la ciudad de Mendoza en un hotel dos estrellas, sin desayuno, y una caja de botellas de vino, obviamente conseguidos por canje publicitario.
Vuelvo puntualmente a la nota. Lo más patético es que la nota no solamente no refleja nada de los poetas que estuvieron en el Encuentro, en el marco de la Feria Regional, sino que tampoco dice nada de la Feria en sí misma. Con lo cual, hubiera sido preferible que directamente no hicieran ninguna nota. Pero ya sabemos que la honestidad -periodística o intelectual- no abundan en los medios de difusión nacionales.
Creo, como señala Rubén Gómez en su mail, que esa nota es la comprobación definitiva de que no se puede esperar nada de la revista Ñ y de medios similares: esperar algo es dejarnos llevar por el engaño que ellos mismos propugnan. Lo que sí debe quedar en claro es que son justamente esos medios los que se posicionan como obstáculos para la difusión de otras formas de escritura que no sean las establecidas en el mercado. Y si bien uno puede aceptar que esos medios son los que garantizan la difusión de determinados eventos para que estos crezcan, primero habría que preguntarse si es necesario que esos eventos tengan difusión en esos medios. ¿Cuánta gente va a ir a la próxima Feria Regional de Junín, a partir de ese texto?¿Cuántos más pueden ir por una gacetilla en Ñ o ADN?
Lo positivo en todo caso, han sido estas reacciones en las que coincidimos todos, más que en defensa del Encuentro, de cuestionamiento a una estrategia de desinformación y negación. La cuestión sigue siendo, en definitiva, la misma: ya sabemos que a Ñ no le interesa ni la Feria de Junín ni el Encuentro de Poesía. Por si quedaban algunas dudas, esa es la única enseñanza que deja la nota.
 
 
 
 
José Luis Visconti
 
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Carta original: Portiglia. Añade uno de los poetas participantes: José Luis Visconti.
 
 
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Amigos,
          no sé quién es Lucio Fermanelli, el corresponsal que escribe 'Especial para Ñ' (Nº 265, Quinto Aniversario, nota 27, p. 33) sobre la IV Feria Regional del Libro de Junín, que tuvo lugar entre los días 25 y 28 de septiembre; lo que sí podría asegurar es que el corresponsal no anduvo por Junín. De haber estado, no llenaría más del ochenta por ciento de su nota con referencias culturosas sobre los fortines, Martín Fierro, Borges y Atahualpa Yupanqui que, si bien alguna relación mantienen con la ciudad, nada tuvieron que ver con esta Feria. Sabría que la escritora Sylvia Iparraguirre, aunque estuvo anunciada, no concurrió por problemas de salud de su esposo y sabría también -y los habría disfrutado- que poetas de trayectoria al menos tan relevante como las de los escritores Bordelois, Birmajer, García, Vaccarini y Becerra, que él menciona, dieron sustento a buena parte de las actividades de la Feria en el marco del VII Encuentro de Poetas que organiza el Movimiento Poesía. Entre esos poetas, los nombres de Héctor Miguel Ángeli, Leonardo Martínez, Edna Pozzi, Juan García Gayo, Jorge Santiago Perednik, Alejandro Schmidt, Beatriz Schaefer Peña, Eduardo D´Anna, Aldo Novelli o Concepción Bertone (hubo varios distinguidos más) hablan por sí solos y cualquier informado sobre poesía argentina contemporánea los conoce; lo mismo que a los juninenses, retornados o residentes, como Mónica Tracey, Rodolfo Álvarez o Rubén Américo Liggera, que llevan más de treinta años de actividad, circulación por el mundo y reconocimiento.
           Es cierto que de Platón a Gombrowicz son muchos los que embistieron o embisten contra los poetas; pero no se los combate con el ninguneo, la retórica vacía de contenido, la manipulación y la mentira. Existen instrumentos más nobles y el número aniversario de una revista cultural influyente así lo exigiría.
 

25 de octubre de 2008

Claudio Portiglia

Movimiento Poesía

Coordinador del Encuentro de Poetas de Junín 


Tags: Feria del Libro de Junín, En ciudad de Bs.As, Revista Ñ, junin, desinformacion, desnudo, medionacional

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