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La Fundación Centro de Poesía José Hierro se complace en invitarle al recital de Guadalupe Grande, dentro del ciclo Encuentros. El acto tendrá lugar el jueves 20 de noviembre, a las 20.00h., en el salón de actos de la Fundación.
Guadalupe Grande
Encuentros
Guadalupe Grande nació en Madrid, España, el 30 de mayo de 1965. Poeta, narradora, crítica literaria y editora. Es licenciada en Antropología Social. Ha publicado los libros de poesía El libro de Lilith, Premio Rafael Alberti, 1995; Renacimiento, 1996 y La llave de niebla, 2003; el relato Fábula del murciélago, fue accésit del Premio Barcarola 1996. Sus poemas figuran en diversas antologías españolas e iberoamericanas. Según sus propias palabras: «Pienso que escribir poesía sea quizá una derrota necesaria. Pienso en la palabra derrota y me abrazo a ella como el náufrago se abraza a la última ola. Pienso en la palabra naufragio. Escribo la palabra naufragio y veo las calles de una ciudad, la gente que viene y va, como las olas, el movimiento confuso de las cosas y los seres: tal vez los restos de un viaje transoceánico que nunca supimos a dónde conducía y que ha llegado hasta aquí, hasta la palabra naufragio, hasta la palabra derrota. Escribo la palabra derrota y pienso en la palabra sentido: en el sentido de abrazarse a la última ola, de abrazarse al rescoldo, a la memoria que tartamudea en el centro de cada palabra, a la ceniza desde la que la memoria arde en los ojos, al hueco oceánico y ceniciento por el que se desploman las palabras y que siento como la única juntura posible. Ver, mirar, hablar. Pienso en las palabras, su rescoldo, su ceniza, su sonido, su música de sentido. Pienso en la poesía como en las palabras de un náufrago. Pienso en cada poema como en las últimas palabras de este naufragio, de esta derrota necesaria. No sé si me acerco a lo que pienso.»
Oficio de crisálida
Durante un tiempo estuve muerta: (nada existe más allá del instante Fue imposible rastrear los pasos en el tapiz
(acariciaste mi sombra afanosamente amor
pero entonces ya estaba muerta hilachas de deseo en la piel y espuma muerta en la boca que estar muerto es triste y dura mucho e indigna a quien lo presencia) Durante un tiempo estuve muerta
como una crisálida guardada en una caja de cartón, detenida en el umbral, olvidada del gusano y de la mariposa. Instante perpetuo, cómo duele despertar de tu sosegada indiferencia, de tu dócil y atónita bondad. Fundación Centro de Poesía José Hierro |
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