Domingo, 23 de noviembre de 2008
ARTE POÉTICA

Arte Poética tiene dos partes, las cuales están interrumpidas tan sólo por un suspiro para continuar la lectura hasta el final de la misma. En la primera parte el poeta se refugia bajo la acacia de la poesía, pues “la poesía es una acacia”, en la que se resguardan los alados pensamientos y las emociones del creador, como aves migratorias que, en catervas, arriban y vuelan bulliciosas. A este árbol viene el poeta a tocar la lira orfeica.
Es, precisamente, bajo este árbol donde el poeta quiere tocar fondo en lo concerniente a la búsqueda de la belleza, yendo por caminos en los que se requiere ir desbrozando todos los obstáculos con tenaz bizarría: “conocer el fondo por insistencia, no por raíces”.
Ávido de la imagen poética, en esencia, del “arte poética”, Héber Sorto, transido de fértil palabra, acarrea su imaginación hasta atraparla en un ángulo sonoro. De ahí su insistencia por “perseguir los versos que huyen como océano”. Esa persecución le trae una dulce recompensa: “sembrar una lámpara para que nazca la luz”.
Se aprecia, sin embargo, en Héber, una cierta reminiscencia, loable por su vinculación con la tradición literaria, referente a los clásicos. La fugacidad de las cosas, la transitoriedad conmueve el alma del poeta: “Todo fluye”, Heráclito; “todo pasa y todo queda”, Antonio Machado; “todo pasa, todo transcurre”, dice el poeta que nos ocupa.
Esta inquietud se prolonga a lo largo de la primera parte y, de forma subterránea, en la segunda. Una de las claves de lectura del poemario es el tiempo. El tiempo, tal como lo concibe Sorto, no es un tiempo que confronta lo temporal con lo eterno, ni es una pregunta que lo aboca al ser o a la nada, al estilo heideggeriano; ni es, en definitiva, un cronómetro que le crea angustia y le aboca a la experiencia cercana de la muerte.
El poeta es ese tiempo que, mientras tiene sentido de vivir en el mundo, teje el poema para curar la herida de su temporalidad. Digamos como que querría permanecer en el tiempo, pero en la poesía. El tiempo, es decir, el poeta, “habla, escribe, siente cómo la sangre se desborda / sin salirse de su centro”.
Sencillamente el tiempo es un “poeta que teje un océano para los peces sin estanque”.
Sin embargo, el tiempo para nuestro joven poeta, como en todo poeta que vislumbra un tiempo sin tiempo, que mira al través de su espejo, es la antesala de otro tiempo: la eternidad, lugar donde volverá a nacer sin relojes: “hasta que el tiempo llegue a su nuevo nacimiento”.
Hay, además, un tiempo que es memoria del pasado, de lo vivido, de lo perdido: “los garabatos del árbol de enfrente, los sobresaltos, / los postes del alumbrado que nunca descansan, / los años que suben / por las manos, por las memorias del destiempo, / esta casa que golpea en todas partes... / la ventana abandonada al doblar la esquina, / las aceras, los muros”.
El tiempo pasado, nostalgia que rescata lo lejano, concita al poeta. El poeta regresa, desde la memoria, a salvar aquel pasado con la poesía: “regreso a esta casa... / El cuarto tiene las uñas largas, / de todos lados salen los recuerdos y se entrechocan por abrazarme”.
El tiempo, en suma, es la piedra sacrificial sobre la cual se inmola el yo del poeta, quien deja como testamento estos versos: “sólo quiero esconderme en una sala de cuna, / en el río que transcurro”.
La segunda parte, está vertebrada por un tipo de neorromanticismo. Sorto se recrea pensando en la mujer que ama: “ella y yo estuvimos / como el agua que une las hojas en el arroyo”. Esta es una imagen llena de emoción y de una fuerza poética intensísima.
La figura femenina acorrala la sensibilidad de Sorto: “mujer, tu transparencia no cabe en los espejos”. Es como si el poeta quisiera divinizar, como Dante a Beatriz, a la mujer que ha idealizado.
La mujer que sueña el poeta es como una araña (Penélope en la Odisea) que teje y desteje con su belleza las tiernas trampas de la seducción: “aquella mujer introdujo su cuerpo en el traje de araña”; “tengo prisa por regresar a tu boca, a tu pelo... / si no regreso a tu boca y a tu pelo, / nada es bueno”.
La juventud despierta de Sorto, bulle y arde de pasión: “te besaré en silencio / para que el río no suene, / ni las piedras”. Estos versos rezuman una candidez asombrosa y una inmensa erupción ocultada en el silencio.
Su pensamiento, como un pájaro prisionero en su jaula, espera la llamada de quien le obsesiona: “tu voz en el teléfono, / a la una de la tarde, / tiene frío en los labios”.
La consumación del amor acabará engendrando un nuevo fruto: “alguna vez, como las ciruelas, tendrás una semilla / en tu vientre”.
El poeta, que vive la primavera de la juventud, antes de que le llegue el otoño, lejano aún, tiene la visión apriorística de esta ineludible realidad: “siento la caída de la última hoja”. También ese otoño anticipa al lector el cese de su lira, de su palabra.
Impulsado por la misma fuerza creadora nuestro autor logra el clímax poético con estos versos alentados por una vivaz imaginación: “para que el río siga muriéndose en el mar / y el mar se incline al cielo”, lugar de la divinización y eternización de las criaturas; donde todo adquiere plenitud.
La obra de Heber Sorto, Arte Poética, se circunscribe en un tipo de poesía que oso denominar con la más vanguardista corriente española, “Poesía de la Experiencia”, de la cotidianeidad, del acontecer de la realidad común.
Arte Poética es una magnífica obra que entronca a su autor en un peldaño de la literatura actual hondureña. Sin embargo, hay en ella momentos de baja intensidad poética, especialmente en la primera parte, al inicio de la misma. A veces peca de “prosaísmo”.
El título no corresponde con la unidad y totalidad del libro y el romanticismo le resta originalidad temática a la segunda parte. Buen libro de poesía. Los jóvenes hallarán en él una clara referencia y empatía emocional. Esperamos el siguiente.

jamespoetrodriguez se llama este hombre que escribe mucho y bien desde su página  APUNTES CRÍTICOS: sobre Heber Sorto ( de quién tiene más cosas en esta página) y sobre [email protected] [email protected]

Tags: APUNTES CRITICOS, ENSAYOS, arte poetica, letras, foros, honduras, juventud

Publicado por ChemaRubioV @ 13:15  | ARTICULO
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