EL ZAPATAZO: GESTO DE DIGNIDAD
¡Toma tu beso de despedida,
pedazo de perro!
Muntazer Al Zaidi
Que no dio en el blanco, no importa, más importante, glorioso y victorioso fue el valor ¡el coraje! El zapatazo de la dignidad. El zapatazo de la justicia. El zapatazo de la rabia.
Al fin una protesta directa a la cara del sinvergüenza, del violador de pueblos, del intruso, del cobarde, del asesino, del explotador.
Ese zapatazo llevaba toda la cólera del mundo, porque el periodista-héroe de ese acto, embutió en sus zapatos toda la indignación que sentimos los que no soportamos la humillación de nadie y menos la de los prepotentes apoyados en el poder.
Y es que ese monstruo aún se atrevió a poner las patas en tierra árabe, a usar de alfombra la sangre de los masacrados… Bien se dice que: “El asesino siempre vuelve a la escena del crimen”
El monstruo se va pero la cauda de sus crímenes queda en el dolor de las viudas y los huérfanos, y ese zapatazo lanzado con toda la indignación de un alma ofendida, devuelve fuerza al orgullo herido de esas tierras donde aún no ha cicatrizado nada. Ese zapatazo no fue un acto violento, solo fue un gesto de odio al invasor.
Muntazer Al Zaidi, hizo la justicia que no harán los tribunales del mundo.
Qué respiro para el alma ver ese gesto de repudio: qué valentía, qué liberación ¡Qué muestra más vibrante de la sangre que corre por las venas de Al Zaidi! ¡Qué manera más brillante de cobrarse la humillación sufrida por el milenario Irak! ¡Qué modo más genial de firmar la historia!
Humberto Ak’abal
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