Lunes, 22 de diciembre de 2008


A Jean Genet
 
 

Si porque

le extenúan la sombra

en el sueño sus propios albergados
 
 

Si porque

se la afilan en las estaciones
 
 

Si porque

le imprimen un cómplice tocado

ya muerto con un floripondio
 
 

Si porque

a ella danzan

las nupcias

gemidas

del preso.

 


A Raúl González Tuñón
 
 

En el fumadero

alertados por un chino

nos escaparemos de la policía

con Jerónimo y con Perecito

por el espejo con licencia de puerta al milagro
 
 

Nos recibirán

Señoritas Todavía Vivas

y desanimadas.

 


A Henry Michaux
 
 

A ver, exploremos

donde hay el hombre
 
 

y unos cuentecitos
 
 

Exploremos ese

patrimonio
 
 

A ver, al ciego

al cegado.

 


A Alfredo Veiravé
 
 

Osó la voz anunciarlo

con unos bombos y un platillo

él miró de reojo a la voz

mientras penetraba en el recinto

donde poco después

siempre sensato

remataba líricamente

un platillo por aquí

y unos bombos.

 


A Osvaldo Lamborghini
 
 

Febricitante almanaque cargado de semanas vacías

como campanas con vivos penachos

guardo escandalosa asimetría

capturo vocecillas que rabian por mí

que no soy más que un lector de tripas

corazón de una pasta capciosa

al reservarme el agravio púbico

el rozamiento tutelar

el encarecido crepúsculo encarnado
 
 

¿notas invernales?

 


A Manrique Fernández Moreno
 
 

Era un hombre colgado de un filamento

que mentaba filos propios y ajenos

que besaba en bicicleta, en limusina, en carrindanga
 
 

Era un hombre colgado de una calamidad

(como una frutita entre pintoresca y venenosa)

que se apaciguaba espantando a entes y carteros
 
 

Tenía una novia el hombre que colgaba

tenía una novia que lo tenía a él

de quien recibía esquelas embadurnadas con degenerados incentivos

mientras mate va, whisky viene

se empedraba la pata
 
 

Era un hombre colgado de su bibliografía.

 


A Miguel Hernández
 
 

Descienden de los silbos

unos rayos de agua

a los cometas
 

Ascienden de las décimas

y en ronda —¿fríos?—

soles cenicientos.

 


A Gustavo García Saraví
 
 

O mejor dicho el detentador de las segundas intenciones

o quien le canta a la patria y a San Telmo

el guiñador de ojos en caminos y caminatas.

 


A Alberto Girri
 
 

En la playa sola donde

posa el tilde
 
 

sombra

de una cabeza humana.

 


A Georges Bataille
 
 

Irritados

los implementos de ferocidad

y sus fogonazos
 
 

por los efectos de templanza

y sus defectos.



© Rolando Revagliatti, 1999
© Libros del Empedrado, 1999

 


Antologia del Empedrado 1999
Libros del Empedrado

 






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Tags: llibros del empedrado, jean genet, bataille, raul gonzalez tuñon, argentina, francia, españa

Publicado por ChemaRubioV @ 19:38  | POESIA
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