Viernes, 20 de febrero de 2009
RAMÓN IRIGOYEN

Martes, 17 de febrero de 2009 - 04:00 h.

V OY a una empresa que emplea a cerca de mil trabajadores y me informan de las crudezas laborales que están viviendo como consecuencia de esta crisis que ya se ha calificado como la más dura después de la Segunda Guerra Mundial. Es un dato más que añado a la ininterrumpida serie de noticias que confirman la terrible depresión económica y el gravísimo aumento del paro.

Al día siguiente de la visita a esa empresa, en la mañana del viernes, leo en Diario de Navarrauna excelente información, firmada por Cristina Ganuza, que nos trae este optimista titular: "La crisis ofrece oportunidades para el talento".

El Foro Mundial sobre el Talento -y está muy bien que se escriba Talento con mayúscula, como escribían los antiguos carlistas navarros con mayúscula "Dios, Patria, Fueros, Rey" y otros escribimos hoy también con mayúscula, por ejemplo, Fútbol-, el Foro Mundial sobre el Talento, digo, se clausuró en Pamplona, el jueves pasado, con la lectura de la Declaración Navarra sobre el Talento. Empresarios, políticos, ciudadanos y familias se comprometieron a fomentar el talento en sus respectivos ámbitos. Y hablando del fomento del talento en familia, recuerdo un poema no muy afortunado de José Agustín Goytisolo, que cito de memoria y, por tanto to, con riesgo de error: "Cuando era niño / mi madre me decía: / hijo, no sirves para nada". Pasa el tiempo y el personaje que habla en el poema ha tenido una hija y cuenta que él también le dice a la niña: "hija, no sirves para nada". El poema no me gusta porque es confuso. No me queda claro si el autor le da importancia o no a que se le diga a un hijo o a una hija que no sirve para nada. No llego a entender cómo ante una actitud tan nefasta de una madre que machaca a su criatura con ese siniestro "hijo, no sirves para nada", un poeta, tan militantemente social, como fue J. A. Goytisolo, reaccione con un texto tan poco claro. Esa torpísima frasecita de "hijo, no sirves para vida", pronunciada por padre, madre, abuelos y tatarabuelos que, a veces, siguen emitiendo esta frasecita incluso desde sus tumbas, ha humillado a millones de niños a lo largo de la historia creándoles una inseguridad psicológica que luego la han pagado muy cara. La primera idea que deben transmitir los padres a sus hijos sobre el talento es que, con frecuencia, es muy difícil de detectar. Pero, por saber los padres que, a menudo, el talento -o los talentos porque, por lo general, suelen ser muchos- puede tardar en aflorar, su deber es dar al niño una enorme confianza en sí mismo.

Leo unas páginas del magnifico libro El talento. ¿Cómo descubrir los talentos que poseemos?,del polífacético Manuel Pimentel Siles, que hoy se define como un empresario que escribe y a quien todos recordaremos como el ministro de Trabajo y Asuntos Sociales de un Gobierno del PP al que, para sorpresa general, dejó un día plantado.

El Foro Mundial sobre el Talento aportó, el jueves pasado, un nuevo enfoque sobre la crisis económica. Resaltó las oportunidades que la crisis ofrece. Para ello es imprescindible situar el desarrollo humano en el centro mismo de la formulación de las políticas económicas y sociales. Y también destacó que la crisis que sufrimos no sólo afecta a los mercados y la economía. Estamos sufriendo también una crisis de valores y de ética.

¿Y dónde encontramos hoy una alianza de mercados, economía, valores y ética? Sin el menor ánimo, por supuesto, de enfurecer a los pequeños comerciantes, a los que hay que apoyar con todas las fuerzas, yo - y ruego a mis queridos navarros forales que no se subleven - la alianza mencionada de mercados, economía, valores y ética la encuentro en El Corte Inglés, una empresa, que emplea - o, hasta hace poco, empleaba - a cien mil trabajadores, y de la que me confieso casi adicto.

Y a El Corte Inglés de Madrid, de la calle Serrano, 52, fui, el jueves pasado, porque la

poeta Ana Delgado Cortés presentaba su libro Poemas del amor sumiso,galardonado con el premio Carmen Conde 2008, que edita, en Colección Torremozas, Inmaculada Jiménez. Presentaron el acto Pilar Palomo, miembro del jurado, Aureliano Cañadas, que elogió vivamente el libro, y David Ruiz, representante de Ámbito Cultural de El Corte Inglés, organizador del acto en una sala rebosante de público. Planeaba en la sala la sombra protectora ausente del director de Ámbito Cultural, Ramón Pernas, escritor traducido ya incluso al chino, y autor reciente de Poesía (in) completa(Huerga & Fierro). Saludé allí a Domingo Villar, cuya novela policiaca Ojos de agua(Siruela), se ha traducido ya a varias lenguas. Leí, tras el acto, en el poemario Los atardeceres de la memoria,de Chema Rubio, el magnífico poema Mi primera intención.El madrileño Pepe Ramos, también asistente al acto, anuncia ya su Poesía Capital(Sial), una antología de 28 poetas afincados en Madrid, que, el próximo 6 de marzo, a las 22 horas, se presenta en el Ateneo de Madrid. En la crisis, cuando uno va a buscar trabajo, no debe olvidar nunca aquella máxima de Mao Tse Tung (hoy Mao Ze Dong): "Derrota, tras derrota, tras derrota. ¡hasta la victoria!".



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Publicado por ChemaRubioV @ 15:15
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