Lunes, 02 de marzo de 2009

Isla Negra

no se vende ni se compra ni se alquila, es publicación de poesía y literaturas. Isla Negra es territorio de amantes, porque el amor es poesía. Isla Negra también es arma cargada de futuro, herramienta de auroras repartidas. Breviario periódico de la cultura universal. Estante virtual de biblioteca en Casa de Poesía. 
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Isla Negra  en el Directorio Mundial de la Poesia  - www.unesco.org/poetry








 

 

    






























































Jaime Sabines

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; Mèxico - 1926 - 1999

Tu cuerpo está a mi lado

 

Tu cuerpo está a mi lado
fácil, dulce, callado.
Tu cabeza en mi pecho se arrepiente
con los ojos cerrados
y yo te miro y fumo
y acaricio tu pelo enamorado.
Esta mortal ternura con que callo
te está abrazando a ti mientras yo tengo
inmóviles mis brazos.
Miro mi cuerpo, el muslo
en que descansa tu cansancio,
tu blando seno oculto y apretado
y el bajo y suave respirar de tu vientre
sin mis labios.
Te digo a media voz
cosas que invento a cada rato
y me pongo de veras triste y solo
y te beso como si fueras tu retrato.
Tú, sin hablar, me miras
y te aprietas a mí y haces tu llanto
sin lágrimas, sin ojos, sin espanto.
Y yo vuelvo a fumar, mientras las cosas
se ponen a escuchar lo que no hablamos.





Marlene Pasini

Toluca, México -1970                                                                                                                         

La Dama

                   A Remedios Varo

                                                    "Je te retrouve dans la fleur tropicale

                                                                                qui sòuvre à minuit

                                                un seul cristal de neige qui dèborderait

                                                              la coupe de tes deux mains"   *

                                                                                        Andrè Bretòn

I

 

¿Qué mundos, Remedios, navegaste sobre tu arca de cristales?

 

Tus entresueños fueron pájaros en fuga, la inmensidad sepultada en tus pupilas,

mantras del alba tejidos en la nube oscura de tu cabellera.

 

Al interior de carruajes fantasiosos por extraviadas calles andaste y desandaste,

en mármoles de aire tus pasos derribaron gravedades,

vuelos de espumas rojas donde los búhos solitarios del adiós te rondan,

extranjera cautiva en la niebla falaz de la distancia.

 

Cuántas veces a deshoras oías al viento y a la lluvia pasar entre las sombras

de tus apariciones, 

el galope de tu corazón perdido entre la selva anochecida.

 

Cuántas veces ardían hogueras en el pozo de tus sueños,

jaurías de tempestades que guardaron su sed bajo el humo de un arcángel,

la humedad del relámpago para tu voz de fuego.

 

¿Y qué son esos sonidos, esos silencios que se escuchan desde las cúpulas insomnes de tus torres estelares?

Tu música de alientos, tu música solar de cuerdas, harpas del tiempo que pulsaron su acorde catedral sobre las montañas de tu alma,  manantiales de sol palpitando en las fisuras del abismo.

 

Ríos de vértigo desbordaste sobre el cegador espacio de los lienzos

donde paraísos vegetales fueron llamas que crecían bajo el misterioso pulso de tus manos.

 

Pintaste los espejismos de algún cirio enterrado en las vértebras de ajenos mundos,

el sueño que te soñó niña luz,  la hada encantadora de Pèret, cazadora de la revelación,

un torbellino azul de las alquimias.

                                                                                                                                                                   De “El silencio es otra noche”





Andrè Cruchaga

El Salvador

La bestia en llamas

 

Cementerios pétreos vegetan en las carnicerías

De la noche —entre ellos un mundo indeseable.

Pastos gastados, excepto la brizna de ciertas

Municiones en el espejo,  frente a la fiebre o al

Espejismo de tanta proximidad siniestra…

Los insectos duermen el horror de las criptas,

Los sueños contados de uno en uno con los dedos,

Las heridas que no curan centímetros de muletas,

El reino de este mundo en siluetas expandido.

El papel no alcanza para tanta caligrafía

En desuso, ni se pueden hacer confetis,

Ni barquitos para vaciar en sus aleros toda

El agua de los mares, las cantinas o el sollozo.

Para qué vivirse entre ciertas funerarias:

Las grandes  Bolsas de Valores y sus efectos

Obscenos, el sol negro de las inmobiliarias,

Madoff o Stanford, hundida sal en la metrópoli

Del planeta. La luz es triste sin jardines.

O los jardines desfallecen entre aguas oscuras:

—el tiempo se enciende con la nitroglicerina

De los lirios aparcados en los cementerios:

—ahora, desde luego, ciudades fortificadas,

Amuralladas otra vez, enloquecidas,

Por el vértigo de las estaciones. El amor

Será condenado a vivir entre túneles y cloacas.

¿Quién inventa otro mundo fuera del sistema

Financiero mundial? Hombre y mujer se pierden

En kilómetros de llanto, en la noche de dolor:

—pizarra donde Nasdaq, NYSEC, escriben

Sus estados financieros y convierten todo en maligno

Hartazgo,  gula y  avaricia…

Huelen a ceniza las cartas de los esperanzadores;

Caen las remesas como la hojarasca

O los pájaros muertos en esos incendios

De Los Ángeles o Australia. Vitrales sin arco iris,

Frente a la hierba sin colores del horizonte.

La fealdad eleva su figura en diapositivas

Convertida en lluvia; las sienes tienen astros

Lacerados a causa de un cielo irreal en los oídos.

¿Quién ofrece peinetas y diademas y brillantina

Para darle un retoque menos artificial

A este mundo vestido de especulaciones?

¿Quién dejará de construir relojes coléricos?

¿Quién aislará los cementerios de los sabuesos?

¿Quién dejará de tiranizar a los sordomudos

En la lengua colgante del Libre Mercado?

Aquí con vos me doy cuenta que poco vale

El alfabeto entre el dócil suspiro del que vive

O muere a pausas en la zozobra de Dios.

¿Quién dona una lectura de los Evangelios

O de la Cartas de Pablo a los francotiradores

Que hacen de la violencia un bosque de deseos?

También los niños preguntan, en el llanto,

Cuando vomitan la leche rancia de esta pesadilla

Que baja a los sueños como un carbón de pecados.

También ellos, aquí, en este santuario de la noche.

                                                                                                 Barataria, 20.II.2009

 

Diana Vallejo
Honduras
Huellas 
 
Se va deshaciendo el amor entre los dos 
Como polvorín, 
vaho de cigarro 
amor de algodón. 
La esquina de tus palabras se inclinan en mi pecho 
Como una góndola de luz, cruces y embarcaderos. 
El amor se queda a expensas 
del amo de la tertulia 
la caótica bruma de tanta gente 
De los dedos capulín 
Y las celosías temblorosas. 
 
Y te repito 
que como las uvas desgajadas 
Se va deshaciendo este amor. 
Y crece uno de paraderos 
Fértil en tus manos 
Como Dios que se tapa los ojos con el techo 
Como nosotros dos... 
Que vamos aglutinando nuestras iras 
los colmos 
la pericia de la paz en una casa 
Emprender una odisea 
y soñar en horas laborables 
cincelar, en el balaustro 
una seña de tu huella. 
Sabes, noto 
Que me llamas y todo se atolondra 
En ese sinfín de recovecos 
y los dedos que se mezclan con ternura, 
Dudas y un dejo de soledad. 
Y me amas, 
Después de entender 

 


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Publicado por ChemaRubioV @ 16:04  | POESIA
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