Oimos su lejana voz, y en vez de caminar hacia su rostro , para ver sus ojos, y encontrar la verdad de lo que dice, nos vamos alejando más, huyendo de la música de pasión inusitada, y la cabo del tiempo , con un vacio en los bolsillos del corazón, nos hallamos frente a frente de su cola. con la verdad última, la que ahora es solo el fin de la cabeza.