YA DE VUELTA
Ya de vuelta del largo viaje, en un ambiente agradable
comentábamos detalles de el y de otros pasados en aquel lugar entrañable,
éramos de las dos nacionalidades y por el azar del destino
y porque el mundo es tan pequeño, coincidí con una pareja de ellos
en una oficina burocrática del país de los sueños,
con las aristas de las anécdotas más agradables
fuimos recreando nuestras agradecidas memorias
habitada por recorridos fascinantes y por la ausencia de otros destinos brillantes,
cité mis inquietudes futuras y entre ellas visitar una ciudad antigua
llena de hermosa historia y monumentos ejemplares
y abruptamente el más joven de los presentes
con tono seco y solemne, sentencio
“donde nació el dictador”, y yo que no estaba para bretes, le miré con cara de póker,
porque no es cuestión que directamente me acontece,
ciertamente mi concepto de libertad no resplandece pero no es algo que florece
en los árboles de guayabas, ni de mangos del Caney, sino
es esencia que requiere el esfuerzo permanente de quienes quieran sentirla indeleble
recibirla como energía vital de su espíritu intransferible
y cada pueblo tiene la que siembra y se merece, sin excepción ni memeces.
Otro día en una reunión parecida en su composición y ambiente,
se desgranaba las sinrazones de la miseria permanente
que azota como incesante huracán las sierras y los valles verdes,
donde almacenan los descontados días estoicos y resignados residentes,
de sus vidas sin esperanzas de mejoras, de la ausencia de horizontes,
solo surgían huecos y huecos, todo era luna trabada de un maquiavélico eclipse.
Uno de los contertulios en el calor de la dinámica
no pudo reprimir sus ansías y exhaló un involuntario suspiro,
¡caballero, si hubiese un milagro!, podría volver a los senderos verdes
recorrerlos bajo su cielo y perderme en sus estrellas
mientras le brindo un tabaco a la luna para que se ausente
y para siempre haya en mi pueblo luz de esperanza permanente.
Pocos días después al socaire de la globalizada crisis financiera
estos dos mismos protagonistas de los antecedentes
desgranaban la crueldad y continua lucha que requiere
la supervivencia en un mundo displicente, con oportunidades para progresar
pero con una gran esquina devoradora de despavoridos, inmigrantes preferentemente,
resaltaban la inteligencia y mano dura pero protectora del sistema que allí gobernaba,
que tenían muy poco, pero siempre un techo, un bocado y una cama,
que siempre velarían por ellos y que al despertar la bella alborada
acomodarían sus miedos, ajenos al stress y utópicas aventuras de incertidumbres.
Y Dios creó al hombre, los valles, los cielos… y sus costumbres. Alabado
Francisco Jesús Muñoz Soler
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