Martes, 14 de julio de 2009

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EL SALVADOR



René Lovo: un actor atrevidamente contemporáneo

Viernes, 10 de Julio de 2009 14:16 Humberto Acevedo
 

Por Humberto Acevedo Es un viernes a la 7:30 de la noche en la ciudad de México, el ambiente de fiesta es reconocible por los grupos de jóvenes que se reúnen para reif, para “chelear” (beber cerveza), y en las escalinatas del segundo piso del Centro Cultural España una fila que en principio era de puros amigos, ahora se alarga con nuestra feliz aprobación de que un compatriota salvadoreño tenga un buen público, pero con la notoria preocupación de los organizadores porque la invitación rebasó la expectativa de asistencia. Es una sala pequeña, para cincuenta personas cómodamente sentadas, pero el espacio es invadido por el doble de la capacidad del aforo y René Lovo al centro del escenario, envuelto en una presencia imperturbable, se descubre en la solitaria penumbra de la escena. Esta es tercera llamada.

 

 

 

Dueño de una presencia escénica sólida, el salvadoreño René Lovo, hizo gala de expresividad, apertura emocional y audacia en los detalles actorales, y fue ovacionado por un público mexicano que aplaudió la calidad de este artista. El peso de la actuación del actor dio verosimilitud y credibilidad al monólogo: El secreto más terrible de Eduardo Pavlovski, Potestad en su titulo original, con una puesta que es una versión libre de René Lovo, y que propone intencionalmente una transgresión en cuanto al discurso teatral acostumbrado, deconstruye los modelos convencionales, mostrándonos que el hecho escénico siempre excede las fronteras que ocupa. 

 

El monólogo explora un tema, que si bien es cierto es  profundamente político, el secuestro de niños durante la dictadura militar, la intención del actor no es llevarnos a la proyección sombría y ramplona del panfleto, sino a esbozar una sonrisa, o dibujar un gesto dolorido, la indignación,  aceptar nuestra condición humana de manera crítica y reflexiva. Durante apenas una hora, el actor salvadoreño, despliega un gran variedad de recursos expresivos, y nos invita, como público, a descubrir en la ficción la experiencia novedosa de la realidad.

 

También nos invita a no racionalizar todo lo que se percibe, sino abrir otros canales de percepción llevándolo a experimentar otras cosas, sin que contengan discursos lógicos o acostumbrados.  La capacidad actoral de René involucra emotivamente al público en un hecho dramático con matices políticos, más no ideológico; esta aproximación estética renovada, totalmente diferente a lo convencionalmente técnico, a lo formalmente vacío,  hace de este monólogo  un teatro de hallazgos lúdicos. En el trabajo actoral de René se pueden sentir las pulsaciones de la vida y de la muerte,  vinculados con un entorno físico, sicológico, emocional, metafísico, existencial que al momento de actuar le permiten al actor una ostensible y sostenible unidad escénica.

 

La utilización de símbolos, imágenes; expresión corporal y gestual que transgreden la escena, es la ganancia de la libertad individual de René, que propone un teatro que deja de ser ese mecanismo para llevar personas a espacios rutinarios y llenos de prestigio, y se convierte en un mundo de formas inusuales que el público redescubre de manera lúdica y creativa.

 

Siempre me reconforta, en los momentos cruciales de mí vida, saborear una buena escena, recordar un gesto arrojado al silencio expectante del público, recordar una buena historia e irrumpir en la intimidad del personaje, esto se puede lograr con el trabajo de René Lovo.

 

En su breve visita a la ciudad de México, donde presentó el monólogo en el Centro Cultural España, en la Jornada Cultural Latinoamericana en el Centro de arte FUTURAMA y en el festival de teatro de Campeche, pude disfrutar de un trabajo actoral con la intensidad de la expresión de un actor, como René, que se libera del autor, del director y de si mismo, para entregarnos la consagración a su oficio de actor.

 

Desgraciadamente, como lo comentamos con René en la sobre mesa, los apoyos gubernamentales existentes para apoyar el teatro en El Salvador son insuficientes, y muchas las necesidades de un gremio que sobrevive por la generosa vocación de sus integrantes, pero que no es posible continuar manteniendo la acostumbrada tradición de presupuestos raquíticos,  con una política cultural carente de rumbo y sin una acción cultural para crear público. El de los actores ha sido tradicionalmente un gremio que ha dejado buenos dividendos al país  y por lo tanto hace falta una política cultural incluyente con un presupuesto comparativamente alto que atienda las necesidades de los actores, de los directores y de los dramaturgos, de los técnicos y de los administradores, en mi opinión se requiere ampliar la infraestructura hasta ahora disponible, la creación de nuevos organismos abiertos a nuevas propuestas artísticas, una coordinación de relaciones de intercambio con instituciones afines a nivel nacional e internacional y un centro de formación y actualización profesional de actores, directores dramaturgos y técnicos en donde confluya lo mejor de la pedagogía nacional y mundial.

 

Esperamos que con la presencia de Breny Hassel Cuenca al frente de la máxima entidad cultural salvadoreña, y contando a nuestro favor con la amplia experiencia y sensibilidad, que a ella la avalan, podamos ver resurgir el teatro en El Salvador.

 

HUMBERTO ACEVEDO CORTEZ

MÉXICO, D.F. 10 DE JULIO DE 2009








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Publicado por ChemaRubioV @ 14:55  | ARTICULO
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