Mi?rcoles, 24 de febrero de 2010

JULIO SERRANO Y SU TRANS 2.0

 Por Antonio Cordero

Julio Serrano entra en un bar y apaga la luz. Enciende una linterna mágica y desaparece tras la barra donde se miran los hombres solos, las prostitutas y las balas transparentes. Surge con una coctelera que agita. Parece Jack Nicholson en El Resplandor, en blanco y negro y demasiado enfocado, tanto que todo lo que le rodea se torna borroso. Julio serrano abre la cabeza de la coctelera y saca un conejo blanco reventado que tiene una enorme etiqueta en la que se lee: Burroughs. Y lo saca y lo agita mientras los hombres y las mujeres, las niñas rebeldes de sus poemas, se acercan para ser salpicados de sangre azul.

Al tiempo detenido le aparece una “sombrilla elástica”, es el lenguaje que baja entre los cielos como Mary Poppins y suena la música de Amarcord, pero más sucia, con el riff de guitarra de los Ramones en medio. Los hombres cuerdos bailan con las chicas que llevan números en las faldas, bailan y beben mientras una palabra detrás de otra van cayendo del paraguas. Julio Serrano ahora está de pie sobre la barra y agita las manos en uno y otro sentido, la coctelera es un potente rugido de Harley Davidson, las palabras son un potente rugido de Harley Davidson y un hombre de cuero negro que es Julio Serrano y ya nada tiene que de Jack Nicholson sino de pasión Ginsberg o Fellinghetti, suena de nuevo la palabra y la sala iluminada por la pólvora se pierde en la carretera, atrás, en la línea de asfalto que es el Centro de América, suenan los pájaros metálicos en los postes mientras Julio Serrano deja un rastro de fuego tras su neumático y grita canciones con su acordeón, jajaja, es el canto de la tripulación.

Y bebemos, claro que bebemos, una vez que entro en su rizoma ya no paro de beber y las fuentes me traen y me llevan, y estoy aquí y allí y miles de imágenes y de cuerpos anclados a la pantalla reflejan al otro lado el aullido, la complacencia en lo oscuro del lector de los ojos iluminados.

Julio Serrano ahora disfruta sobre la horquilla de una pinza y huele a pólvora y a barrios y posturas en la noche. Sube a su viejo cadillac y conecta el computador de abordo, ahora suena la coctelera donde flota inerte un poema de Roque Dalton. Ahora muchachos, apartad aquel fusil y dejadme lugar en los asientos delanteros, dice Dalton mientras besa a Julio Serrano con su lengua de fuego llena de palabras como arpones. Cuidado con este tipo, le dice a Julio Serrano señalándome, estoy seguro de que ya le hemos llevado antes.




Antonio Cordero es poeta.Su último libro lleva por título En El Hangar Cromado.Entre otras librerias de Madrid ,se puede comprar en : Altair,Mendez,Antonio Machado. 


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Publicado por ChemaRubioV @ 18:37  | ARTICULO
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