Viernes, 19 de agosto de 2011

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Descripción: ConfabulaCabezoteActual

 

DIRECTOR: GONZALO MÁRQUEZ CRISTO. EDITORES: AMPARO OSORIO, IVÁN BELTRÁN CASTILLO. COMITÉ EDITORIAL: Mauricio Contreras, Rafael Ortega Lleras, Marcos Fabián Herrera, Fabio Jurado Valencia, Olga Sanmartín. CONFABULADORES: Óscar Collazos, Jotamario Arbeláez, Maldoror, Chócolo, Fabio Martínez, Freddy González, Gustavo Tatis Guerra, José Chalarca, Sergio Trujillo Béjar, Germán Villamizar, Argemiro Menco Mendoza, Carlos Fajardo, Guillermo Bustamante Zamudio, Hernando Guerra Tovar, Profesor Martínez Guerrero. EN EL EXTERIOR: Alfredo Fressia (Brasil); Antonio Correa, Iván Oñate (Ecuador); Marco Antonio Campos, José Ángel Leyva (México); Luis Alejandro Contreras, Benito Mieses, Hermes Vargas (Venezuela); Renato Sandoval (PerúGui?o; Efer Arocha, Jorge Torres, Jorge Nájar, Eduardo García Aguilar (Francia); Marta L. Canfield, Gabriel Impaglione (Italia); Luis Bravo (Uruguay); Armando Rodríguez Ballesteros (Costa Rica).

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Con-Fabulación con el asunto “retiro”

 

La ciudad del poeta: En Montevideo

Por Carlos Fajardo Fajardo

Para Luis Bravo, en su ciudad austral.

 

Descripción: Carlos Fajardo 1Montevideo antiguo, lleno de brisa y de milagro; Montevideo de río y de nostalgia; Montevideo con plazas de un pasado soberano. Allí aprendí a ver la inmensidad del agua, la clara luna bajo los ardores de la Ciudad Vieja, y la brisa de un río de plata que me trajo el recuerdo del Conde de Lautréamont.

De repente, en una esquina de la Peatonal Sarandí me topé con su imagen. Llevaba un gabán raído. Con sus negros cabellos, tal como aparece en una dudosa foto, estaba absorto, silencioso, triste de sí, igual como lo estuvo en los liceos de París cuando añoraba ésta lejana ciudad de ultramar con su luminoso estuario.

El poeta vio con asombrados ojos mi perpetuo delirio. Frente a su derruida morada, antaño pasión para su voz, efervescencia de vida para su tormentosa infancia, le conté que venía de un país del trópico cuyo nombre resume el origen de todo este continente. Caminamos hasta la Plaza de la Constitución. En una de sus bancas relató su historia: “Fui, soy el montevideano. Así me bauticé en mis venenosos Cantos. Isidoro me llamo aunque Isidore me nombran en la tierra donde reposan mis huesos. Ducasse para grandeza de unos y desesperación de otros. Nací en esta ciudad un sábado 4 de Abril a las 9 de la mañana. En ella respiré su arduo aire, me contagié  de su río-mar, escuché el sonido de sus extraños pájaros. Apenas recuerdo el año de mi nacimiento. Tal vez fue en el 46 del siglo cruel. Soy Isidoro/Isidore. Mis brazos y corazón anclan sus amores en dos orillas. No sé en realidad quién soy. Nacido malvado en medio  de una ciudad sitiada por el ejército del tirano argentino Rosas, vi los cadáveres putrefactos, la peste arrastrando su pus por las calles; vi una nueva Troya devorada en su corazón de agua. Sobre estos miedos pasó mi infancia, llena no de amor sino de escombros. Yo plasmé esos terrores, escribí los gritos y su crueldad. Dije: ‘las victorias no se consignan solas. Es preciso derramar sangre, mucha sangre para engendrarlas y depositarlas a los pies de los conquistadores. Sin los cadáveres y los miembros esparcidos que divisan en la llanura, donde, sabiamente, se ha llevado a cabo la carnicería, no  existiría la guerra, y, sin guerra, no habría victoria. Observa que cuando se quiere ser célebre, es preciso sumergirse en ríos de sangre, aumentados por la carne de cañón. El fin justifica los medios’.

Se detuvo. Miró la Plaza, los inmensos aleros, los altos balcones. “Y aquí estoy de nuevo en Montevideo, mi Troya y mi Ilíada. Sabe, leí la Ilíada en la versión castellana de Hermosilla, aquella  de 1831. Vivía ya en París. Era el año 62. En la primera página de aquel libro, en español consigné: ‘Propriedad del señor Isidoro Ducasse nacido en Montevideo (Uruguay) –Tengo tambiem Arte de hablar, del mismo autor. 14 de abril 1863’, Con algunos errores ortográficos, es cierto,  pero tratando de no olvidar mi palabra originaria, mi país suramericano. Así, el espíritu de esta Ilíada Castellana penetró  en mis Cantos. Maldoror hizo homenaje al gran Homero de Hermosilla. Fue una recompensa, la vuelta a mi sol austral. No sé por qué le cuento estas cosas. En el Viejo Mundo me leen  como poeta francés, pero es de aquí, de esta acuática y triste ciudad de donde surgió todo: mi desesperación, mis anatemas, mi perversidad sin límites, mis múltiples voces, mi rebeldía infinita, esta ira contra dios y contra el hombre. Los liceos franceses sólo despertaron y maduraron dichos virus. Oh bárbaros liceos; allí el garrote supera la inteligencia, el golpe destierra la lucidez. Recuerdo aquel M. Gustave Hinstin, profesor de retórica en el liceo de Pau, el cual no entendió  nunca nada. A mis composiciones las llamó excesivas y desaforadas, infligiéndome duros castigos. No, nunca llegó a entender nada. Pobre, pobre Hinstin. No sabía que mi ser se cocinaba en una desaforada imaginación, con las furias de una pasión incontrolable. ¡Ah bárbaros y oscuros profesores! Grises del gris más lamentable. Isidoro me llamo aunque Isidore me nombren en la otra orilla del mundo”.

Nos miramos. No pude aguantar esa mirada de luz, esa combustión perpetua, poesía total. Sin embargo, en medio de aquel torrente de fuego le pregunté sobre sus padres. “Mis antepasados eran de Béarn, sitiada al pie de los Pirineos, contestó. Montevideo era por entonces la Babel suramericana. Multitud de inmigrantes llegaron  a esta ciudad, venían de Europa. Y allí la observa usted. Todas las construcciones de estos dos últimos siglos están marcadas con sangre de inmigrante, con voces de extranjeros y amores de ultramar. Mi padre François Ducasse, diplomático francés, fue asignado al Consulado General de Francia de Montevideo. En esta ciudad reuní mis primeros asombros, mis originarios miedos. A los trece años marché a París. Fue en el 59. Me enviaron como interno al Liceo imperial de Tarbes y después a la ciudad de Pau. Allí ‘busqué un alma que se me pareciera y no pude encontrarla. Registré todos los rincones de la tierra: mi insistencia fue inútil’. Para todos fui el provinciano. Se burlaban  de mi francés austral, de ser hijo legítimo de un país bárbaro. Para enfrentarlos me encerré en mí mismo, me empeñe en destruirles su lengua moral. Nada me detuvo. En guerra contra el universo, contra todos, les escribí sus propias pesadillas, sus terribles miserias. Burlado, vilipendiado, pisoteado por no ser de ninguna parte, escupí sobre sus altares. Nadie comprendió ni escuchó mis soberbios gritos. Alegaron que estaba loco, inventaron calumnias, se taparon hipócritas sus oídos. Mi locura provenía de la más alta lucidez, de conocer el estiércol de mi época, su razón de monstruos. Sí amigo, tú que provienes de ese país llamado dolor y fracaso, quizás comprendas lo que pronuncio”.

Caminamos hacia la costanera, donde el sol de la tarde era devorado por las fauces del Plata. En un momento, y atisbando al fondo la  agitada vida del Mercado Chico del puerto, se detuvo. “En 1868, dijo, publiqué el primer Canto. No crea que la gente lo leyó. No. Lo publiqué, para el asombro de todos, con tres asteriscos en lugar de mi nombre. Un año después edité completo los Cantos de Maldoror, con un subversivo seudónimo de Guerra: Conde de Lautréamont. Apenas 10 ejemplares, los cuales el editor Albert Lacroix, de Bruselas, por temor al procurador no distribuyó jamás ese libro blasfemo, aquellas páginas sombrías llenas de veneno. Al poco tiempo morí a las 8 de la mañana en una oscura y olvidada habitación de la calle del Faubourg-Montmartre, nº 7. Era el jueves 24 de noviembre de 1870. Nadie supo la causa de mi muerte. La dejaré en la sombra para que crezca el misterio. Enterrado en el cementerio del Norte de París, en 1890 mis restos se perdieron para siempre en el Osario de Pantin. Como ve, mi desaparición fue completa, y no esperé nunca ninguna gracia.

Es conocido que el mismo Rubén Darío me llamó “Raro”, ‘diabólico y extraño, burlón y aullante, cruel y penoso’. Dijo que viví desventurado y morí loco; que mis Cantos no se trataban de una obra literaria ‘sino del grito, del aullido de un ser sublime martirizado por Satanás’; y aconsejaba a la juventud no beber ‘en esas negras aguas por más que en ellas se refleje la maravilla de las constelaciones’. Eso dijo el gran poeta de las Américas, influenciado por el moralista, inquisidor y mentiroso Léon Bloy, quien vio mi libro como algo monstruoso, lava líquida, insensato, negro y devorador, demente y maniático.

Sí, fui un bárbaro en medio del corazón de una civilización sangrienta. Un bárbaro suramericano, educado en las ciudades de una Europa enferma, devorador de las excremencias de mi cultura. Y aquí me tiene de nuevo en este mi Montevideo, hablando con usted en una lengua que no olvido, tan cara para mi sangre, para mis rigores”.

Frente al Plata, bajo los rojos intensos de un sol moribundo, recordó las palabras de terror y pasión de sus Cantos: ‘hay quienes escriben para buscar el aplauso humano por medio de las nobles cualidades del corazón que la imaginación inventa o por las que ya tienen. ¡Yo utilizo mi genio para pintar las delicias de la crueldad! También ‘he empuñado una navaja cuya hoja tenía un filo acerado  y la hundí en la carne, en el lugar donde los labios se unen’. Sabe amigo, ‘hice un pacto con la prostitución para sembrar el desorden de las familias…y a punto de caerme me apoyé en una muralla en ruinas y leí: <Aquí yace un adolescente que murió enfermo del pecho; ya saben la causa. No rueguen por él>. Estos son los ‘graves gemidos de este montevideano, con una gran sed insaciable de infinito’.

Todo esto lo escribí con furor, como muriendo. Dije: ‘el final del siglo XIX verá a su poeta nacido en las riberas americanas, en la desembocadura del Plata, allí donde dos pueblos que fueron rivales se esfuerzan hoy en separarse por el progreso material y moral. Buenos Aires, reina del Sur, y Montevideo, la coqueta, se tienden una mano amiga a través de las aguas argentadas del gran estuario’.

Por la Peatonal Sarandí retornamos a la Plaza de la Constitución. Él no dejaba de pronunciar sus temibles sentencias: ‘Tengo necesidad de escribir mi pensamiento…La atmósfera de mi cuarto respira sangre…Mi poesía estará dedicada a atacar por todos los medios al hombre, esa bestia salvaje, y al Creador, que no debería haber engendrado a chusma semejante…Ahora estoy sucio. Los piojos me roen. Los cerdos vomitan al mirarme. Las costras y las escaras de la lepra han descamado mi piel, cubierta de pus amarillento. No conozco el agua de los ríos ni el rocío de las nubes. En mi nuca, como sobre un estercolero, crece una enorme seta de pedúnculos umbelíferos…Es fácil que adivines entonces hasta dónde llegó mi odio absoluto contra la humanidad…He puesto una sutil resistencia al Gran Objeto Exterior (¿Quién no sabe su nombre?). Realidad, oh realidad, mi cruel pesadilla, mi más íntima enemiga’.

Me escudriñó rabioso y levantando la voz dijo: ‘¡Adiós! Me voy a respirar la brisa de los acantilados, pues mis pulmones, medio ahogados, piden a gritos una diversión más tranquila y virtuosa que la que tú me ofreces’.

Ya a lo lejos volvió a gritar: ‘Nada le envidio al creador, pero que me deje descender por el río de mi destino, a través de una creciente de crímenes gloriosos’.

Entonces se esfumó por la Calle Misiones, donde Nubia y yo lo vimos desaparecer entre las brumas.

 

*Poeta y ensayista colombiano

 

El Museo Metropolitano de Nueva York

rinde homenaje a Olga de Amaral en Una noche de múltiples culturas

 

Descripción: olga_de_amaral

La artista colombiana será homenajeada en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. La Junta de Síndicos y la Audiencia de Desarrollo Multicultural, así como el Comité Asesor de El Museo Metropolitano de Arte invitan a la gala multicultural Una noche de diversas culturas, el lunes, 26 de septiembre 2011


El evento será realizado en
honor de:
Samuel L. Jackson y LaTanya Richardson Jackson
Robert De Niro y Grace Hightower De Niro
Olga de Amaral
Cai Guo-Qiang

 

 

Poemas inéditos

Germán Villamizar

Descripción: German Villamizar

Poeta, traductor y ensayista. Nació en San Jacinto del Cauca, departamento de Bolívar, Colombia. Ha publicado textos y poemas en revistas y periódicos culturales de América Latina. En la actualidad es profesor de literatura en la Universidad Pedagógica Nacional de Bogotá. En 2003 publicó el poemario  Silencio de la Huella.

 

LECCIÓN DE VIDA

Lugar común sin rostro en la poesía

bendición de un dios oficiante de venganzas

truco sin prestigio

 

Cualquier objeto permite ejecutarlo:

una carraca de burro

un labio de agua o de veneno

un hacha de alevoso filo

una lanza oxidada por el cielo

una espada en siniestra mano

una sierra mecánica

un lazo de extraña filigrana

 

Cualquiera puede ejecutarlo:

el hermano el ángel o el demonio

el amante una sombra de locura el carnicero

de avezada mano el discípulo

 

Cualquier sitio es adecuado:

la pradera la ecuación y la mañana

la bañera un campo de molinos

la orilla del río el árbol de la infamia

La muerte muere en su trance de difunta zurce huesos de largas madrugadas

de gritos y de filos de troncos y de manos abrazando el río

El alba luce un collar de vértebras

la niña se atraganta de cactus

nace un rito de sierras

Rueda el dado en el pantano se apresura la mano sin cuerpo

una bolsa negra habita el descampado y llueve… llueve olor de cuerpos

órganos sin dueño… huesos de colores brillantes bengalas de confusión

diluvio sin cuervos ni palomas…

 

Un truco antiguo como el mundo

De risueñas griegas nos llega la costumbre

Travesura de doncellas sin oficio

con tijeras de asombro y risa enrollándose en el hilo

se borra el cielo en la golosa se emponzoña el agua o el vino con mesura

 

Ahora es la pasión de un truco

y necesita un cómplice: la vida

***

LA NUBE ensombrece mi cabeza. Blanco tejido de lluvia, ¿hacia dónde me acorrala? No es suficiente gloriarse en la entreabierta corona de espinas. El arco se distiende en cada herida. Dura la sed en la memoria. Son y agua. Golpe de astillas en cada recodo de crepúsculos. La noche en el río buceando las desgracias. Morir en la estrella chapoteando entre las venas. Disolver los huesos zurcidos con ternura. Desvanecer el verso en la raíz sin centro del espejo. Náufrago de mí, ni siquiera soy dios para mentirte.

 

***

 

DICEN Raúl Gómez Jattin está loco y Jattin puebla el hospital psiquiátrico

es drogadicto y Raúl se acurruca entre los dioses

es marica y Gómez se entrega en solares alunados

a estudiar agujeros ignorados por Hawking.

Deshecho su corazón de mango

los gusanos saludan las hilachas

de la vida y de los libros

meandros de mierda silenciosa

de los habitantes del río

 

Gómez Jattin muele el dolor

en rotundos garabatos

y burla el bestiario del sexo enmascarado.

Estuprador de lectores

teje el tiempo en mecedoras de mimbre

y anida versos

en alas de ángeles clandestinos

y nubes

de un trunco abecedario

que lo habita y estrangula.

 

Confabulador clásico

Oliverio Girondo

Descripción: Oliverio_Girondo

(Buenos Aires 17 de agosto de 1891 – 24 de enero de 1967). Participó en las revistas Proa y Primas del grupo Ultraísta junto con Borges, Macedonio Fernández y Marechal. Tradujo con Enrique Molina Una temporada en el infierno, de Rimbaud. Autor de: Calcomanías (1925), Interlunio (1937), Persuasión de los días (1942), Campo nuestro (1946), En la masmédula (1953). Para celebrar los 120 años de su nacimiento publicamos este divertido texto extraído de su libro Espantapájaros (1932).

 

Nunca he dejado de llevar la vida humilde que puede permitirse un modesto empleado de correos. ¡Pues! mi mujer —que tiene la manía de pensar en voz alta y de decir todo lo que le pasa por la cabeza— se empeña en atribuirme los destinos más absurdos que pueden imaginarse.

Ahora mismo, mientras leía los diarios de la tarde, me preguntó sin ninguna clase de preámbulos:

«¿Por qué no abandonaste el gato y el hogar? ¡Ha de ser tan lindo embarcarse en una fragata!... Durante las noches de luna, los marineros se reúnen sobre cubierta. Algunos tocan el acordeón, otros acarician una mujer de goma. Tú fumas la pipa en compañía de un amigo. El mar te ha endurecido las pupilas. Has visto demasiados atardeceres. ¿Con qué puerto, con qué ciudad no te has acostado alguna noche? ¿Las velas serán capaces de brindarte un horizonte nuevo? Un día en que la calma ya es una maldición, bajas a tu cucheta, desanudas un pañuelo de seda, te ahorcas con una trenza de mujer».

Y no contenta con hacerme navegar por todo el mundo, cuando hace dieciséis años que estoy anclado en el correo:

«¿Recuerdas las que tenía cuando me conociste?... En ese tiempo me imaginaba que serías soldado y mis pezones se incendiaban al pensar que tendrías un pecho áspero, como un felpudo.

»Eras fuerte. Escalaste los muros de un monasterio. Te acostaste con la abadesa. La dejaste preñada. ¿A qué tiempo, a qué nación pertenece tu historia?... Te has jugado la vida tantas veces, que posees un olor a barajas usadas. ¡Con qué avidez, con qué ternura yo te besaba las heridas! Eras brutal. Eras taciturno. Te gustaban los quesos que saben a verija de sátiro... y la primera noche, al poseerme, me destrozaste el espinazo en el respaldo de la cama».

Y como me dispusiera a demostrarle que lejos de cometer esas barbaridades, no he ambicionado, durante toda mi existencia, más que ingresar en el Club Social de Vélez Sársfield:

«Ahora te veo arrodillado en una iglesia con olor a bodega.

»Mírate las manos; sólo sirven para hojear misales. Tu humildad es tan grande que te avergüenzas de tu pureza, de tu sabiduría. Te hincas, a cada instante para besar las hojas que se quejan y que suspiran. Cuando una mujer te mira, bajas los párpados y te sientes desnudo. Tu sudor es grato a las prostitutas y a los perros. Te gusta caminar, con fiebre, bajo la lluvia. Te gusta acostarte, en pleno campo, a mirar las estrellas...

»Una noche —en que te hallas con Dios— entras en un establo, sin que nadie te vea, y te estiras sobre la paja, para morir abrazado al pescuezo de alguna vaca... »

 

 

Talleres de la Fundación Fahrenheit 451

Talleres de Poesía, Cuento y Crónica

El Festival de Literatura de Bogotá y la Fundación Fahrenheit 451 invitan a su talleres de "Crónica y Reportaje", "Creación de Cuento" y "Poesía" del segundo semestre de 2011.

Las inscripciones para los cursos están abiertas hasta el 08 de Agosto y darán inicio la segunda semana del mes.

El límite de inscripción para la participación de dichos talleres será el próximo 08 de Agosto de 2011. Los talleres, que serán certificados por la Fundación, constan de 8 sesiones de dos horas cada una y darán inicio el 09 de Agosto en la sede de la Fundación Fahrenheit 451 (Carrera 20 # 62-47 Bogotá). Los talleres tienen un costo de $300.000 (trescientos mil pesos) con 20% de descuento para aquellos que se inscriban antes del 30 de julio. (Este descuento no es acumulable con otros).

Para mayores informes: Fundación Fahrenheit 451

Teléfono: 3145220, Bogotá. Celular: 310 2765813

Correo electrónico: [email protected] 

 

CARTAS DE LOS LECTORES

 

CONFABULADOS DE SIEMPRE: No sé por qué se han vuelto imprescindibles en mi correo. Cuando llega el miércoles y no tengo señales de humo de ustedes, me preocupo mucho. ¿No sería posible que el periódico comenzara a circular desde el lunes? Alfonso Santamaría

Respuesta: Es muy difícil, somos la quintaesencia de la marginalidad. Circulamos sin publicidad. El único apoyo que tenemos es del orden de lo imaginario, de los miles de confabulados que semanalmente esperan el milagro.

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A PROPÓSITO DEL MUNDIAL JUVENIL. Queridos Confabulados: Lástima que tanto entusiasmo colombiano alrededor de la joven selección de fútbol, se nos haya apagado tan pronto. Empezó como un incendio y se apagó como una vela. Pedro Ruiz.

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GUERRAS. Gabriel Arturo Castro en su texto agudo sobre la cultura bélica nos deja en una situación de orfandad total. Debemos reflexionar para poder imponer un pensamiento que impida la destrucción del mundo que hemos emprendido con tanta saña. María Isabel Hernández

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ALTRUISTAS. Muy bien que dediquen sus espacios a la promoción de obras de arte, sobre todo cuando en nuestro país hay tanto creador desprotegido sin esos espacios de difusión altruista. Luis Mejía, pintor en ciernes

 

Galería en la Red

Arte Original Certificado

Adquiera lo mejor del arte colombiano certificado. Pintura, escultura, grabado, serigrafía. Busque a los mejores artistas en esta Galería Virtual. Compre obras de: Armando Villegas, Omar Rayo, Leonel Góngora, Jim Amaral, Ángel Loochkartt, Carlos Granada, Pedro Alcántara Herrán, Fernando Maldonado, Dióscorides, Eduardo Esparza, Alfredo Araújo Santoyo, Manolo Colmenares, Luis Cabrera, Iván Rickenmann, Rosenell Baud, Miguel Angarita, De la Hoz, Edilberto Sierra...

 

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Publicado por ChemaRubioV @ 13:32  | REVISTAS
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