S?bado, 21 de julio de 2012

Por CARLOS BOYERO 

Debido a extraños y preocupantes mecanismos mentales descubro a medida que envejezco que atravieso épocas en las que prescindo de costumbres, placeres y rituales que he practicado durante toda mi existencia desde que tengo uso de razón, que me acompañaron en los momentos de plenitud, sirvieron de refugio en las tormentas inacabables, hicieron que no me sintiera solo cuando estaba solo, me descubrieron mundos luminosos cuando todo lo que se divisaba desde el mío era grisáceo o sombrío. No leo libros, algo que había sido tan cotidiano en mi vida como las necesidades orgánicas.

Y lo peor es que esa parálisis tampoco me provoca sentido de culpa, ni la sensación de haber traicionado temporalmente a esos objetos milagrosos que me han regalado ancestralmente las sensaciones más impagables. Vivo rodeado de libros. Antes, no olvidaba saludarlos todos los días, a pesar del desorden de mi existencia jamás había descuidado su orden, saber dónde podía encontrar con un vistazo cada uno de ellos, organizarlos y reorganizarlos obsesivamente en orden alfabético, por géneros, por autores o en combinaciones surrealistas en las que solo yo encontraba la coherencia, comprobar que la asistenta exterminaba la menor huella de polvo en ellos, verlos envejecer con estilo a través de esas páginas que inevitablemente se tornarán amarillas. Pero, desde hace tiempo, solo habitan en mi memoria, se hacinan en el suelo ya que tendría que cambiarme de casa para encontrarles sitio, los regalo después de leerlos o incluso antes, algo impensable en alguien que era ferozmente posesivo con ellos.

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Carlos Boyero. Los autores de 'Tierra desacostumbrada' y 'De vidas ajenas' hacen que los lectores de cualquier parte se identifiquen con sus relatos ...


Publicado por ChemaRubioV @ 11:45  | ARTICULO
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