S?bado, 29 de septiembre de 2012

"El reto era resistir con dignidad”

La editorial Magna Terra presenta hoy “Los pájaros feos que cantan”, un libro de conversaciones entre J.L. Perdomo y Gerardo Guinea con Mario Monteforte Toledo.

Juan D. Oquendo

EP

Cuando arrancaba este siglo, Mario Monteforte rozaba ya las nueve décadas y acababa de presentar la novela Los adoradores de la muerte y Cuentos de la biblia. El entrevistador José Luis Perdomo y el escritor y editor Gerardo Guinea Diez se dieron a la tarea de conversar con el autor. Durante año y medio, cada jueves por la tarde los 3 se reunían. Personajes, novelas y poetas, valentías y esperanzas eran los temas. Como resultado se publicó en 2002 Diccionario privado, Mario Monteforte Toledo, que explicaba todo su pensamiento. Lo que quedó fuera del diccionario es lo que Guinea y Perdomo rescatan ahora, bajo el título Pájaros feos que cantan (Magna Terra).

 EP

¿Cuál es la deuda estética y ética que se le debe a Monteforte?

– Monteforte fue uno de los grandes humanistas del siglo XX. Escribió más de 60 libros, fue literato, sociólogo, político y crítico de arte, entre algunas de sus virtudes. Sus ideas influyeron no solo en el país sino en América Latina. Hombre de múltiples saberes, encarnó el arquetipo de intelectual que la posmodernidad barrió de nuestro horizonte de pensamiento. Además, supo descifrar las claves de su tiempo y lo atravesó ejerciendo todos los oficios. Así, le debemos la creación de obras de una belleza y pulcritud como pocas, a su vez, nos legó su ejemplo de coherencia y rectitud. Nos enseñó, a muchos, que el reto era resistir con dignidad.

 

¿Cuándo conoció a Monteforte? ¿Cómo fue esa experiencia?

– En 1998, cuando me tocó coordinar la edición de Pascualito, ese hermoso libro para niños. Todavía no olvido su pasión, su rigor, su entusiasmo casi niño para con ese libro.


¿Qué temas se tratan en estas conversaciones?

– El proyecto nació de una idea de José Luis Perdomo Orellana, uno de los grandes entrevistadores en idioma español. Monteforte Toledo aceptó con entusiasmo la idea y a partir de ahí recogimos su travesía por el siglo XX y sus pasiones más encendidas: la literatura, los viajes por el mundo, su relación con los grandes escritores, su delicada pasión con las mujeres, Guatemala y su trágico destino.

 

¿Cómo era el clima de estas reuniones?

– Muy distendido. Fueron 18 meses con sus tardes de los jueves, llenas de rabia, inteligencia, de cine, de libros… Es decir, los días y los años retratados con fidelidad y sabiduría. Este libro es como un río de palabras, personajes, poetas, novelas. Por su voz pudimos recoger valentías olvidadas pero la certeza de que aún existe la esperanza. Pero, sobre todo, la vitalidad de un joven de veinte años.


¿Qué palabras de Monteforte son las que más recuerda?

– Mario siempre fue conceptual para todo. Pero siempre gritaba cuando no le gustaba algo: “Carajo”, o si miraba una mujer guapa solía decir “chulita”. También “estupendo” o cuando un escritor joven acudía a su consejo resultaba excesivamente lapidario: “Esto es una porquería”. Aún así, nadie como él en generosidad para apoyar a los escritores jóvenes o emergentes.

 

¿Qué cree que diría Monteforte de 2012?

– Recuerdo que Perdomo Orellana le preguntó sobre cuáles eran los motivos para la indignación y tener fe, ideas recogidas en un libro de conversaciones entre él y Mathias Goeritz. Monteforte contestó: “El rechazo de nuestro tiempo global. Es feo el mundo en que estamos y los intelectuales somos impotentes en su mejoría”. Sin duda, creo que ahora estaría bastante más indignado. Es más, estamos seguros de que él sería un decidido partidario y militante de #YoSoy 132.


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