Lunes, 02 de julio de 2007
Me levante con el amanecer en los ojos, con el sangriento consuelo de una noche sin sue?os. No quer?a comer, beber ni respirar, encend? mi cigarrillo de marihuana, la m?sica de gorilaz y el fr?o. el otro lado del riachuelo, aun era dominio de la niebla, y me pareci? escuchar mujeres desnudas en el bosque, y quise escribir a una esmeralda, que el Ibis y el Nilo, no reconocer?an, al jaguar y la monta?a, mientras por mi ventana ve?a los ?rboles, infectados de musgo, tachonados de roc?o, entonces, lo que en un principio me pareci? una hoja, seca atrapada en la telara?a, ?se volvi? un hada?, una min?scula mujer desnuda y con alas verdes, me acerque y la vi, al parecer estaba desmayada, di una gran jalada y el espeso humo, -como niebla sagrada del Tibet- lo esparc? en su rostro, tocio un poco, e inhal? hasta la ultima part?cula de la humareda, y me miro sonriente con sus diminutos ojos rojos, como rub?es.
- lib?rame me ?dijo-.
- claro que no -le respond?-
- lib?rame -me dijo- y te dir? un secreto del bosque
- por supuesto que no.
- lib?rame y te dar? la planta m?gica del bosque.
- claro que no le dije.
- lib?rame y de dar? la mejor droga.
- claro que si le dije, lo iba a ser de todas formas.
Quite la telara?a delicadamente de sus alas y roce sus diminutos muslos.
- ?que quieres?
- el secreto del bosque ?respond?-.
Asinti? con su cabecita, y recogi? una ramita que hab?a cerca , en realidad era su varita m?gica, la toma con suavidad y comenz? o introducirla en su diminuta vagina, -mi cigarrillo estaba a punto de terminarse y yo disfrutaba la m?ximo-
- no importa lo que veas no interfieras -me dijo- justo antes de tener un orgasmo.
Una ara?a roja apareci? como atra?da, por su placer, y justo cuando esta se acercaba amenazante, saca su varita y de un movimiento la atraves? mat?ndola.
- sabes me dijo mientras lam?a su sangre, la punta de mi vara es en realidad, fragment? de meteoro lunar, las ara?as rojas son nuestras enemigas, y su telara?a es la ?nica que puede atraparnos, tu has sido bueno conmigo.
Me miro por ?ltima vez y clav? su tridente en mi dedo, esto me produje un profundo dolor, y desapareci?.

Tags: relato, el hada, jesus gabriel alvarado, literatura, el salvador centroamerica, atlantico

Publicado por ChemaRubioV @ 18:37  | RELATO .
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