Martes, 14 de agosto de 2007
Soy un emigrante de tiempo completo que escribe para el olvido





Jorge Carrol nos recibe en su despacho de la direcci?n de la biblioteca de la Universidad Rafael Land?var, como si fuera su sino estar rodeado de libros.

Carrol es autor de una vasta obra po?tica y literaria, publicada aqu? y all?, donde su destino emigrante lo ha llevado lejos de su Argentina natal: Chile, Colombia, Espa?a, Panam? y naturalmente Guatemala donde precisamente a fines del a?o pasado la Editorial Artemis Edinter le public? Bernal, una novela que es pasado y presente dado los hechos que en ella suceden, como la ?ltima jornada donde en un viejo caf? de la zona 1, se re?nen Bernal D?az del Castillo, Rafael Land?var, Luis Cardoza y Arag?n y Tarz?n, a los que prontamente se les une el propio Carrol?

?C?mo naci? esta novela y por qu? Tarz?n?

?Saber!? Desde mi primera lectura de la obra de Bernal tuve la sensaci?n que no la hab?a escrito ?l. Recordemos que el promedio de vida en Europa hacia 1780 era de 32 a?os y que Bernal suponemos comenz? a "escribir" su "Verdadera" historia pasados los 70 a?os, cuando estaba medio sordo y medio ciego. Por tanto, intent? una desmitificaci?n de Bernal, rescatando el protag?nico papel de Francisco, su hijo que al parecer fue el que recogi? lo que quedaba de las memorias de su padre.

Tarz?n (en realidad Johnny Weissmuller, que muri? de alzeheimer en M?xico, y que fue para m?, el ?nico Tarz?n) "estuvo" en Guatemala, donde se rodaron algunas escenas para un disparatado filme donde se robaban una estela maya y cosas por el estilo de los conquistadores, s?lo que en lugar de imponernos su dios nos impuso la Kultura de las Selecciones del Reader's Digest en la forma de sus "citas citables". De all? su raz?n de ser en mi historia? La de un adelantado conquistador del nuevo imperio.

?C?mo es Jorge Carrol el escritor?

Un lector insaciable, acaso un buen tipo, mani?tico, compulsivo, de todas maneras un emigrante de tiempo completo que escribe para el olvido?

?Y c?mo es eso de escribir para el olvido?

Como no recuerdo qui?n, creo que publicar en Guatemala es permanecer in?dito y que por tanto, es el primer paso hacia el olvido, que con ayuda del ninguneo se logra magn?ficamente...

?Cu?l es su opini?n sobre la literatura actual en este pa?s?

Hay en general un tono demasiado solemne que me aburre, no se experimenta. Da pena ver que hay escritores que siguen aferrados a caducos esquemas y formas que, como bien lo se?ala Ben?tez Reyes (el ?ltimo ganador del Nadal), "envejecen pronto y mal". Se salvan, por decirlo de alguna manera: Marlon Meza Tenni, Javier Payeras, Ronald Flores, Maurice Echeverr?a, M?ndez Vides, Sim?n Pedraza y Eduardo Halfon.

Usted es narrador, ensayista y creador po?tico: ?qu? futuro le ve a la poes?a en un pa?s como Guatemala?

Reitero, b?sicamente soy un lector que busca para s? expresarse sin importarle un bledo ni esos desconocidos llamados lectores ni la cr?tica que por otra parte, entre nosotros, es inexistente am?n de cuate?sta.

Por suerte, si es que la suerte existe, la poes?a vive entre nosotros desde antes de Juana de Maldonado y Rafael Land?var. Ya lo dijo Cardoza y Arag?n: "la poes?a es la ?nica prueba concreta de la existencia del hombre" y al igual que ?l, creo en la poes?a con fe de carbonero.

?Actualmente est? trabajando en alg?n libro?

Estoy pronto a parir en un par de meses, "El gliptodonte", con asistencia editorial de Artemis Edinter y mientras tanto, hago como que trabajo en algo que no s? como calificar, algo que por ahora se llama "Omnium horarum homo". "El gliptodonte" es un divertimento en forma de di?logo entre los libros que descansan en los anaqueles de una librer?a a la espera acaso de un lector y cuya moraleja (absolutamente dada?sta) es que cada lectora o cada lector "tiene en el coraz?n un contador p?blico, un reloj y un peque?o paquete de mierda".

?Qu? es un gliptodonte?

Fue un animal prehist?rico descubierto por el naturalista argentino Florentino Ameghino cuando ?ste contaba apenas veintitantos a?os, y de all?, seguramente, su amor por este mam?fero gigante, parecido a los armadillos que rondaba las pampas hace veinte millones de a?os. Los gliptodontes com?an hierbas, pod?an alcanzar los cuatro o cinco metros de altura y pesar unos 400 kilos. Hay pruebas de que llegaron a convivir con el hombre, ya que aparecen en no pocas leyendas de los indios patag?nicos. El gliptodonte tambi?n se llam? una hist?rica librer?a bonaerense fundada precisamente por Ameghino.

Supongo que al paso que vamos, muy pronto, talvez, los libros ser?n considerados como f?siles de un tiempo en que los hombres llegaban para adquirirlos, a un lugar -tambi?n desaparecido- llamado librer?a.

En consecuencia, "El gliptodonte" es un divertimento-homenaje a las librer?as y a los insaciables lectores como Samuel Johnson, Lampedusa y Harold Bloom.





Entrevista publicada en el Suplemento Cultural del Peri?dico La Hora, de Guatemala. 13/01/07. Hugo Madrigal

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Publicado por ChemaRubioV @ 14:50
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