Mi?rcoles, 03 de octubre de 2007
Monumento a Juan Ram?n Contra el optimismo no hay vacunas Mario Benedetti.



Es probable que, por lo acostumbrado a que estamos o nos tiene la falta de conocimiento propio, siempre pensamos que lo de afuera es lo mejor, o por la predisposici?n que llevamos desde que nos enteramos de que algo es Made in Honduras, que un t?tulo como el del presente art?culo ya lo tomamos con cautela y sin adentrar en la lectura ya vamos condicionados y nos preguntamos:?Contra qui?n ir? ese misil?. El hecho en nuestro patio patrio de ofrecerle a alguien la construcci?n de un monumento es sin?nimo de burla, iron?a, sarcasmo y del bueno. Debo de confesar que yo mismo, que estoy de critic?n de ese proceder, no he escapado de ello cuando he visto en af?n descorazonador a alg?n funcionario cuando sabe que vendr? otro de mayor rango que ?l. Y este pobre funcionario casi muere en el intento por ser impecable y, por regla general, a quien trata de impresionar a veces ni cuenta se da y si se entera tampoco le brinda mayor importancia. De all? que en muchas oportunidades me ha tocado decir: Cuidado le da un infarto que no le van a hacer monumento de bronce, bueno, ni siquiera de barro. En Honduras, por obvios y deplorables motivos la cultura en la acepci?n que la vincula a las artes, las letras y, en general, a las humanidades est? entre nosotros relacionada con la caridad de los particulares, de las instituciones y, sobre todo, del Estado. Aunque al Estado la mano extendida expresa m?s bien un reclamo, no un pedido de ayuda. Hecho ?ste, el de extender la mano, que no debiese existir si hubiesen existido Estados con conciencia de la importancia de la cultura. De hecho, ha habido momentos de nuestra vida nacional que incluso se ha llegado a solicitar el cierre del Ministerio de Cultura, en una propuesta de algo as? como que los pa?ses pobres no tienen derecho a la cultura sino a medio comer y mal dormir, y, desde luego, a esas otras necesidades que por l?gica natural no se pueden reprimir. No obstante tanto obst?culo, existen y surgen valientes, ut?picos de genio y figura, muchos de ellos ya en la sepultura pero no dejaron nunca de so?ar, de so?ar en grande. Son estos quijotes modernos los integrantes del Comit? Pro Monumentos a Juan Ram?n Molina. Los que ya se fueron son: Eliseo P?rez Cadalso, Agust?n C?rdova Rodr?guez, Dionisio Ramos Bejarano, Ra?l Lanza Valeriano, Antonio Osorio Orellana, Magda Argentina Erazo (al parecer, la ?nica mujer del grupo). Los que quedan son: Marcial Cerrato Sandoval, Elpidio Alejandro Acosta, Marco Rolando San Mart?n, Daniel V?squez, Juan Domingo Torres Barnica, y el actual presidente del Comit?, periodista Mario Hern?n Ram?rez. Este ?ltimo ha tenido a bien comunicarse conmigo para que me involucre en el proyecto, para que escriba sobre ello, para que motive a otros y otras. Seguramente Don Mario Hern?n, en lo que hasta ahora va leyendo, puede pensar que ha sido muy mala idea comunicarse conmigo para solicitarme tan grande responsabi-lidad. Es posible que s?, pues se nota que mi conocido optimismo se va convirtiendo en pesimismo a medida que he ido conociendo el engranaje de quienes dominan nuestro pa?s por los a?os de los a?os: en su gran mayor?a no les interesa la cultura, al menos no la cultura hondure?a. Nos invade una crisis de valores que lo que cuenta es c?mo hacer dinero a costa de lo que sea. Nuestros centros de ense?anza est?n invadidos por dizque escritores que a su vez son profesores que solamente est?n interesados en vender, de manera obligatoria, sus churros a los estudiantes. Entonces es natural que un gran poeta como Juan Ram?n Molina est? relegado al ba?l del olvido, lo mismo que sucede con Alfonso Guill?n Zelaya, Froyl?n Turcios, Luis Andr?s Z??iga, Lucila Gamero y tantos compatriotas m?s que no merecen esa indiferencia. Pero quijotes como los miembros del Comit? Pro Monumentos a Juan Ram?n Molina, le devuelven a uno el aliento, y hacen que uno se disfrace de salm?n para nadar contra esa fuerte corriente (con la esperanza de que no lo atrape un oso) y estar al lado de su noble causa que se sintetiza as?, en palabras del presidente del Comit?, periodista Mario Hern?n Ram?rez: Necesitamos iniciar el a?o del centenario Moliniano el pr?ximo 1?. de noviembre, fecha de su desaparecimiento f?sico, en 1908. Pretendemos crear la c?tedra Moliniana en toda Honduras, durante el a?o del Centenario. Luego en EE UU, laboran con resonante ?xito varios compatriotas que nos pueden ayudar en el proyecto, verbigracia: Neyda Sandoval, Alexis Z??iga Alem?n, en la VOA, Jacobo Goldstein, Ren?n Almendares, en Los Angeles y tantos m?s que unidos podemos formar un s?lido frente de trabajo. Adem?s, me informa Don Mario que ya la delegaci?n hondure?a ante el Parlamento Centroamericano est? haciendo lo propio con el objetivo de colocar un monumento de Juan Ram?n Molina en todas las capitales de la regi?n. Ojal? sea cierto y no solamente se trate de cuentos, como los de Las mil y una noches, mientras terminan con su periodo para luego salir con que se les acab? el tiempo, y los del Comit? terminan con infeliz final. Me encantar?a que las personas mencionadas, si se enteran del presente, tengan a bien comunicarse con el periodista M. H. Ram?rez ([email protected]) y convertirse en miembros voluntarios del Comit?, asimismo las no mencionadas, l?deres de diferentes organizaciones hondure?as en los Estados Unidos, a quienes, quiz? debido a la ausencia o lejan?a de la patria, el patriotismo se les ha acrecentado y est?n siempre pendientes y dispuestos a apoyar todo lo que beneficie a nuestra Honduras. No debemos olvidar que todos estamos en deuda con este gran poeta y pensador hondure?o, Juan Ram?n Molina, m?s todav?a cuando se enteren, como me acabo de enterar yo mientras me documentaba para escribir el presente, de all? que no se oculte mi ira, de lo que le hizo al poeta un tristemente c?lebre y mil veces olvidado presidente de Honduras, que aparece en Wikipedia y dice: Fue Juan Ram?n Molina hombre activo, personal y pol?ticamente, quem? su vida en el af?n de vivirla intensamente. Fue colaborador de la candidatura del General Terencio Sierra de quien se consideraba amigo. Presidente de Honduras durante el per?odo 1899-1903, Sierra, molesto por una publicaci?n que hizo Molina en el Diario de Honduras, bajo su direcci?n, lo mand? a picar piedra, encadenado, en la carretera que se constru?a al sur del pa?s. El art?culo que tanto lo hab?a molestado "Un hacha que afilar", era un conocido ap?logo de Benjam?n Franklin, que los ac?litos de Sierra consideraron alusivo, hostil y digno de ser castigado con la prisi?n del poeta. Despu?s de eso no nos queda sino desencadenar al poeta, sacarlo de prisi?n y erigirle monumentos en Centroam?rica y donde sea. Am?n.

Nueva York, NY, 1 Octubre 2007.

[email protected]

* Roberto Quesada:

Escritor y diplom?tico hondure?o, autor de varios libros, entre los que destacan Big Banana (Seix Barral), Nunca entres por Miami (Mondadori) Los barcos (Bakt?n), La novela del milenio pasado (Tropismos, Salamanca), y es Consejero de la Misi?n de Honduras ante las Naciones Unidas.

Publicado en el diario Tiempo Digital ( HONDURAS)

Tags: MONUMENTO, HONDURAS, ROBERTO QUESADA, DIPLOMATICO, ESPAÑA

Publicado por ChemaRubioV @ 20:21
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