Martes, 06 de noviembre de 2007
(Poes?a y aforismos de Francisco Rodr?guez Barrientos, editorial ARBOLEDA, 2007)
Adriano Corrales Arias*

Francisco Rodr?guez Barrientos (Ciudad Quesada, San Carlos, 1956) es poeta, ensayista, gestor cultural, activista ecol?gico, profesor e investigador universitario, pero, adem?s, el responsable de que nos hayamos dado a la tarea de investigar y reflexionar sobre el aforismo (del griego definir) y su estrecha relaci?n con los dem?s g?neros literarios, especialmente con la poes?a, piedra angular de todo arte y toda literatura.

Y es que Francisco ha venido produciendo una vasta e inexplorada obra en el terreno del aforismo, g?nero menor para algunos, por lo tanto venido a menos para muchos, y casi no frecuentado en la literatura costarricense, centro y latinoamericana. Al respecto siempre recordamos, en nuestro pa?s, a Max Jim?nez y sus Candelillas, o con textos fundadores como Unos Fantoches, De la vida y El Domador de pulgas, h?bridos donde se armonizan el relato, la f?bula y el aforismo.
Y sin embargo, el aforismo posee larga data en Occidente, con ilustres y enjundiosos representantes: desde los presocr?ticos, pasando por Hip?crates, Plat?n y los Proverbios b?blicos, hasta Leonardo Da Vinci, Pascal, Nieztche y Emil Cioran, para citar algunos ejemplos. Ello para no hablar de la profusa producci?n en Oriente (El I Ching o Libro de las mutaciones en China, o los Conjuros del Libro egipcio de los muertos, por ejemplo) y en otras formaciones culturales, caso de la n?huatl, con la poes?a afor?stica de Netzahualc?yotl.

El aforismo es una sentencia breve que procede generalmente de la experiencia y de la observaci?n directa. Ha sido utilizado por disciplinas que, en principio, carec?an de una metodolog?a de estudio o del m?todo cient?fico. Por eso cabalga entre la filosof?a y la poes?a, entre el manifiesto y la reflexi?n, entre la proclama y el ensayo breve. En el caso que nos ocupa, Rodr?guez Barrientos ha recurrido al mismo para expresar una gama de pensamientos, sentimientos y emociones, entrelaz?ndolos con el poema, el relato breve, la sentencia, el an?lisis y la bit?cora de viaje; sin dejar de lado el sarcasmo, la acidez y la cr?tica sociopol?tica y cultural.

De esa manera ha venido produciendo una voluminosa obra que ya cuenta con cuatro vol?menes (Tardes de domingo y El ?ngel de la salmuera del 2003; Fauces del 2006, y El Sopor de la can?cula del 2007); y, seg?n nos consta, vienen m?s. Ello da fe de una b?squeda intensa por caminos poco explorados contempor?neamente. B?squeda que contin?a, porque a?n no se agota su esp?ritu indagador y cuestionador, y porque, adem?s, como dice una de sus sentencias: Los exploradores no tienen por qu? llegar a conclusiones. Del cuarto t?tulo, que posee una continuidad conceptual y formal respecto de los anteriores, es del que nos ocupamos en esta rese?a.

Lo primero que hay que subrayar en El sopor de la can?cula, al igual que en los vol?menes precedentes, es la pluralidad tem?tica de Rodr?guez Barrientos. Su inter?s intelectual y existencial es amplio y profundo. Navega muy bien por aguas procelosas y reposa tranquilamente en ensenadas propicias, pero tambi?n se zambulle en aguas profundas y oscuras para emerger con la luz de la met?fora, o el afilado estilete del buen juicio.

Lo segundo es la posibilidad de di?logo en la propuesta rodriguista. El di?logo se efect?a con y a trav?s de sus autores favoritos, esos que le proporcionan material de reflexi?n, an?lisis y perspectivas de crecimiento e innovaci?n, as? como nuevas v?as de interpretaci?n. Los grandes autores son los que nos ayudan a descubrir, escribe. Y con ese di?logo propicia en nosotros, sus lectores, la oportunidad de terciar en sus descubrimientos: asertos, aseveraciones, sarcasmos, inquietudes y propuestas, expuestas con ternura, rabia, pasi?n, mesura, cinismo, humor, erotismo e imaginaci?n.

Y lo tercero es la variedad paisaj?stica de su escritura. Desfilan distintas ciudades, pueblos, locales, sitios de encuentro, no s?lo de Costa Rica, sino de Centroam?rica, del Caribe y Latinoam?rica en general. Igual sucede con el paisaje humano: desde dioses, escritores, artistas, pensadores, pol?ticos, reformadores, gobernantes, hasta la fauna del poder y sus oscuras relaciones donde no faltan los dictadores y los subalternos con sus gendarmes y el grotesco torturador de turno. Pero tambi?n aparecen las v?ctimas y los excluidos de un sistema global que privilegia el mercado ante las aut?nticas relaciones humanas.

Estamos pues ante un esfuerzo sostenido de escritura variada en matices, intensidades, intereses y formas. Un esfuerzo enciclop?dico que hurga en lo mejor de la cultura universal, pero tambi?n en los miasmas y aristas m?s agudas de nuestra identidad y de nuestra historia. Impulso que va de lo local a lo universal y viceversa. Voluntad que no desde?a las culturas populares, ni las masivas, conjug?ndolas con una erudici?n propia de las culturas de ?lite. En pocas palabras, estamos frente a una obra totalizadora de un sancarle?o que, a fuerza de estudio, observaci?n, reflexi?n y producci?n literaria, se ha convertido en un costarricense cosmopolita y ecum?nico.

Recomiendo sin ambages este libro y toda la obra po?tico-afor?stica de Francisco Rodr?guez Barrientos, con plena conciencia de su valor intr?nseco y la presunci?n de que, en esa trayectoria, es la m?s profusa y lograda, ya no solo de nuestro pa?s, sino del ?mbito americano, hasta donde puedo tener noticia. La lectura de El Sopor de la can?cula, y de sus textos precedentes, no solamente enriquecer?n nuestro acervo cultural y nuestra visi?n de la vida, sino que nos deleitar? con el encanto de la buena expresi?n, a veces un tanto barroca, es cierto, pero siempre l?cida en la justeza de su palabra.

*Escritor

Tags: aforismos, estudio, reflexion, costarricense, cosmopolita, poeta

Publicado por ChemaRubioV @ 20:12  | ENSAYO
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