Martes, 18 de diciembre de 2007
Historia de la Sexualidad (Michael Foucault)

M. Foucault, Historia de la sexualidad I. La voluntad de saber. Siglo XXI Editores.(1976).




(LA VOLUNTAD DE SABER)


Tema: FILOSOFIA

Autor: FOUCAULT, MICHEL

Editorial: SIGLO VEINTIUNO

[editar]Sinopsis
La idea del sexo reprimido no es s?lo cuesti?n de teor?a. La afirmaci?n de que la sexualidad nunca fue sometida con tanto rigor como en la ?poca de la buegues?a hip?crita, va acompa?ada del ?nfasis en un discurso destinado a decir la verdad sobre el sexo. De esta conjunci?n parte la serie de an?lisis hist?ricos de los que este volumen es introducci?n.

Se trata de interrogarse acerca de una sociedad que desde hace un siglo se fustiga ruidosamente por su hipocres?a, habla con prolijidad de su propio silencio, se encarniza en detallar lo que no dice, denuncia los poderes que ejerce y promete liberarse de las leyes que la han hecho funcionar. No s?lo hay que presentar el panorama de esos discursos, sino el de la voluntad que los mueve y la intenci?n estrat?gica que los sostiene.

[editar]Comentario de lectura
La sexualidad es sometida a estudio en este libro. Analiza aquellos procesos que han hecho que la sexualidad fuese negada, reprimida, enmudecida, castrada, y las razones que la llevaron a aparecer como algo de lo que hablar, suscitando un protagonismo crucial en el ser humano.

Mirando hacia atr?s en el tiempo vemos como el sexo est? impregnado de sentimiento de pecado y consecuentemente de culpa. Est? claramente destinado a la prohibici?n, a la inexistencia y el simple hecho de hablar de ello era visto como una acci?n de talante transgresor, lo que ser?a un anticipo, seg?n la historia, de la libertad que se alcanzar?a en lo sexual.

Foucault sit?a el g?nesis de toda esta realidad hist?rica y antropol?gica en una combinaci?n crucial estructurada entre el poder y el saber. Lanza su teor?a desde tres interrogantes que confluyen en lo que denomina la hip?tesis represiva ( agrupando en esta hip?tesis todos aquellos elementos negativos- prohibiciones, censuras, rechazos- que han llevado al hombre a decir no a la expresi?n de la sexualidad). Su obra intenta dar respuesta a estas tres dudas:

?La represi?n del sexo es en verdad una evidencia hist?rica?
La mec?nica del poder, ?pertenece en lo esencial al orden de la represi?n?
?Hay una ruptura hist?rica entre la edad de la represi?n y el an?lisis cr?tico de la represi?n?
El libro intenta establecer, por tanto el c?mo y el porqu? situamos nuestro discurso de la sexualidad humana en torno a la ecuaci?n poder-saber-placer. Aborda lo que se ha dicho en cuanto a la sexualidad, el impacto y consecuencias de lo que se ha hablado del tema, su relaci?n e implicaciones con las estructuras de poder y c?mo estas influenciaban los distintos discursos y los efectos placeres que se obten?an en ellos.

Hace un recorrido de los ?ltimos tres siglos que comienza en la burguesia y llega hasta el proletariado.

En esta evoluci?n hace varias referencias a la influencia de la pastoral cristiana. Es curioso los datos que ofrece del cristianismo medieval. En la Edad Media y tambi?n en el s.XVII se cre?a que era indispensable para que la confesi?n fuese completa que se citaran los detalles y pormenores de los pecados sexuales, como la posici?n de los amantes, actitudes gestos, caricias, A esto se le une la discreci?n y reserva de todo lo que tenia que ver con la pureza y los pecados que atentaban contra ella. La carne es la ra?z de todos los pecados. El deseo es un mal que afecta a la totalidad de la persona. De este pensamiento se deriva el ?nfasis que se hace en nuestra teolog?a de el examen de conciencia que debe hacerse diligentemente, examinando alma, mente, voluntad, sentidos, pensamientos, palabras y acciones.

El sexo pas? de ser una regla que acataban aquellos que se apartaban a la vida asc?tica y mon?stica, a ser una norma universal en la que todos estaban inmersos.

Surgieron el el s.XVII censuras en cuanto a ciertas expresiones y palabras del lenguaje que se consideraban moralmente incorrectas. Tambi?n apareci? literatura escandalosa. A toda esta censura y represi?n la llama puritarismpo victoriano.

En el siglo XVIII aparece una cierta incitaci?n a hablar de sexo desde un inter?s pol?tico, econ?mico y t?cnico. Aparece como problema econ?mico y pol?tico la poblaci?ny en el centro de ?ste, el sexo. Se debe analizar la tasa de natalidad, la edad del matrimonio, los nacimientos leg?timos e ileg?timos, la precocidad y la frecuencia de las relaciones sexuales, la forma de que sean fecundas o est?riles, la incidencia de los m?todos anticonceptivos, el efecto de las prohibiciones, etc.

Pasa algo similar cuando se trata el tema del sexo en los ni?os, desapareciendo la libertad que se disfrutaba en otro tiempo cuando en el s.XVII Erasmo aconseja p?blicamente a su disc?pulo sobre la elecci?n de una buena prostituta en sus Di?logos. Se condena e inhibe mediante distintas estrategias y argumentos el onanismo que es tratado como una epidemia a extinguir .

Tambi?n en el campo de la medicina y la psiquiatr?a comienza a interesarse por las enfermedades de insatisfacci?n sexual, el onanismo, los fraudes de la procreaci?n, y todo el conjunto de perversiones sexuales, en las que tambi?n surgi? una preocupaci?n en la justicia penal abriendo jurisdicci?n sobre los cr?menes contra natura, contagiando una concepci?n del sexo desde una conciencia de peligro que incit? a reabrir los discursos sobre el tema.

Se interroga la sexualidad de los locos, de los ni?os, de los criminales, de aquellos que no encuentra el placer amando al otro sexo, los que padecen sue?os er?ticos, las obsesiones y manias.

Define a la sociedad del s.XX como perversa no tanto como respuesta al extremismo del puritanismo o como contrapartida de la hipocres?a, sino que la identifica como perversa directa y realmente.

A pesar que nuestra sociedad occidental no ha podido innovar en el campo de los placeres sexuales, ni descubrir vicios que no existiesen ya, pero sin embargo seg?n Focault, ha definido nuevas reglas para el juego de los poderes y los placeres, all? se dibuj? el rostro fijo de las perversiones.

Han sido decisivas en esto las innumerables ganancias econ?micas que han aportado la medicina, la psiquiatr?a, la prostituci?n y la pornograf?a, aumentando el inter?s en el control, de la obstinaci?n del poder y la intensidad del placer. Los rasgos principales de la pol?tica y poder los agrupa en:

La relaci?n negativa entre poder y sexo (rechazo, ocultamiento,barrera).
La instancia de la regla, lo que dicta al sexo su ley, lo que es l?cito y lo que se prohibe.
El ciclo de lo prohibido, no existir?s salvo en la sombra y el secreto, con la amenaza de castigo que haga que el sexo renuncie a s? mismo.
La l?gica de la censura, afirmando que no est? permitido, impidiendo que se diga y negando que exista.
La unidad de dispositivo, ejerciendo el poder desde todos los niveles.
Se unen as? el poder legislador y el sujeto obediente. Este poder dir? que est? en todas partes, no es una instituci?n concreta sino una compleja estructura estrat?gica inmersa en la realidad social.

El dominio se realiza mediante estrategias que tiene su base en la "familia", la sexualizaci?n del ni?o, histerizaci?n de la mujer, especificaci?n de los perversos y la regulaci?n de la poblaci?n, del proletariado.

Finaliza esta obra con una reflexi?n de c?mo se ha llegado a ejercer una pol?tica de derecho sobre la muerte y poder sobre la vida. Considerando el sexo al mismo tiempo como una forma de acceso a la vida del cuerpo y de la especie.

Para terminar reconoce la labor de S. Freud como precursor del psicoan?lisis y facilitador de un avance en el campo de sexualidad sin sexo que se vivia antes de ?l.


Personalmente me ha parecido que expone unas ideas y razonamientos que tienen una base hist?rica y cultural que creo se corresponde con la realidad. A mi entender, el autor muestra tras su propuesta de entendimiento de la evoluci?n sexual un matiz de repulsa hacia las estructuras institucionalizadas que retienen el poder en sus manos y prejuicios dirigiendo lo que el hombre y la mujer son en su esencia, cuerpo, alma y mente como un todo, como lo que es: persona.

Dentro de este rechazo se deja ver una distancia enorme entre su discurso y el discurso cristiano cl?sico, por decirlo de alguna forma. Creo que gracias a Dios, en nuestros d?as somos algunos (tal vez un n?cleo reducido de "cristianos libertinos") los que vemos la trayectoria marcada en la historia social del hombre y somos capaces de identificar la influencia del dualismo y la cara oscura de la moneda para intentar deshacernos de los prejuicios que hemos formado en nuestra mente a lo largo de la vida e intentar ver la vida, la persona, la comunidad, las relaciones interpersonales y la sexualidad en t?rminos equilibrados y porqu? no, divinos. Ser?a interesante que en nuestro discurso sobre sexo, pudi?semos abordar el tema sin tener que emitir un veredicto de condena o tolerancia, sino m?s bien dirigir, canalizar nuestra argumentaci?n y esfuerzos a entrelazar la sexualidad en un sistema que sea ?til para obtener un beneficio de todos, intentando que funcione para optimizar la calidad de vida personal y social. El sexo no deber?a juzgarse sino aprovecharse con sabidur?a.

"El principio de la sabidur?a es el temor de Jehov?." (Proverbios 1:7 )

Tags: FOUCAULT, MICHEL, SEXUALIDAD, VOLUNTAD, SABER, SEXO

Publicado por ChemaRubioV @ 20:47  | ENSAYO
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