Martes, 06 de mayo de 2008

 
Roberto Quesada

Es hermoso servir a la patria con hechos, y no es absurdo servirla
con palabras—Salustio. Historiador latino.

En el original de este verso del Himno Nacional de Honduras, se lee:
“India Virgen y hermosa dormías”. Ya antes había leído una parodia al
respecto por un colega escritor hondureño, no recuerdo si es de
Eduardo Barh o Rigoberto Paredes, se la adjudico a ambos para evitar
un duelo por derechos de autor, y reza: “India Virgen, hermosa y para
colmo dormida”.

La India, indudablemente, es Honduras. Hermosa sí que lo es, aunque
lo de Virgen pues está para pensárselo con tanto depredador de
bosques, caza furtiva, tierras ociosas, los contras que nunca
hicieron pero sí deshicieron allá en el sur, mandraqueros de cuello
blanco y la lista puede extenderse mucho más. Pero, tal parece, la
India se cansó de dormir.

A lo mejor (¿o a lo peor?) la India no estaba dormida sino sometida a
descanso obligatorio a puro somnífero. Sometida por unos pocos
autoproclamados dueños y señores de esta tierra centroamericana. Los
sedantes con que doblegan a la India, a la indiada dirían otros, son,
sin equívoco, la falta de educación, la enajenación cotidiana de
goles y tortillas, la politiquería circense arrebatando titulares que
no conducen a ninguna parte, y los altavoces insistiendo en que la
India es haragana, que no tiene futuro, que es el peor país del mundo
y, sobre todo, según arguyen algunos iluminados, es la voluntad
celestial de que hayan personas pobres y personas ricas, países
pobres y países ricos. Eso sí, con tremenda ventaja para los pobres,
es tal esa ventaja que el pasaporte visado sin restricción para
viajar al cielo sólo se extiende en las oficinas de la pobreza. Entre
más miseria, más rápido se asciende al cielo, la inconsciencia es tan
plena que nadie se plantea que a lo mejor esa fuga veloz al paraíso
se debe a la falta de medicamentos, de salud.

Existe quienes se asustan por los movimientos sociales que
últimamente se están sucediendo en Honduras. No es cuestión de
preocuparse, el movimiento es propio de quien se está despertando,
¿quién en el proceso de despertarse, a puro reflejo condicionado como
diría el ruso Ivan Pavlov, no ha dado tal manotada con la que se ha
llevado de encuentro a unos cuantos insectos? Así está Honduras,
saliendo de tan profundo sueño que ni siquiera las guerrillas
centroamericanas de las décadas pasadas pudieron interrumpir.

Por supuesto, como en todo movimiento también surgen los
especuladores, los oportunistas, los manipuladores, por ello no hace
mucho decía en mi artículo “Hoy sí circula, ¡qué vergüenza!” que hay
a quienes “tiene que darles vergüenza seguir creyendo que este pueblo
es tonto, dormido y sin capacidad de protesta y respuesta”. A pesar
de lo dicho, me salió un individuo por allí diciéndome que estaba
totalmente en contra de esa ley. A lo que respondí: “Es normal, si se
tiene un solo auto”. Inmediatamente respondió: “No, yo nunca he
tenido carro”. Sin contener la risa, le pregunté: “¿Entonces de qué
te quejás?”. Casi avergonzado, dijo: “Es que en la radio dijo alguien
que con esa ley nos quitan la libertad de ir a donde uno quiera”.
Pobre hombre, repetía lo que a otros convenía, y estoy seguro, ya que
estábamos en La Ceiba, de que si le dijera que se fuera a Tegucigalpa
con esa total libertad, no contaba con el dinero para el costo del
pasaje, mucho menos para el hospedaje, ¡qué libertad circulatoria!

El 17 de abril, día del cumpleaños del poeta Juan Ramón Molina, y,
modestia aparte, también del mío, lo celebramos con un paro nacional.
No sé de qué se trataba el paro pues yo acababa de llegar y andaba
agenda llena promoviendo mi libro El desertor. Parece que el paro no
dio frutos porque se trataba de una treta política de quienes
adversan la actual administración. Eso sí, allí muy por debajo día a
día, minuto a minuto, crecía la bola de nieve por unos fiscales en
huelga de hambre, exigiendo algo aparentemente tan simple como
desengavetar juicios pendientes a delincuentes de cuello blanco.

El sábado 26, ya para despedirme nuevamente de Honduras, estuve en
San Pedro Sula y ya se habían instalado carpas y colchones en las
faldas de la catedral en solidaridad con los fiscales en huelga de
hambre en la capital. Los amigos escritores y dirigentes Esequías
Doblado y César Lazo me llevaron a las carpas para que me
entrevistara con los dirigentes que ya pronto se unirían a la huelga
de hambre.

Entre otras cosas los dirigentes me hablaron de lo difícil de ser
fiscal, seguir un caso, arriesgarse por él y luego engavetarlo ante
una señal o un silencio. También los riesgos de vida que corren con
determinados casos y la falta de seguridad. Pero, sobre todo,
enfatizaron en que el Ministerio Público estaba convertido en escudo
para delincuentes de cuello blanco. Les dije que para dar ejemplo de
que desean justicia y se amparan en la ley pues no era lo propio
pedir las cabezas del Fiscal General y del Fiscal Adjunto, pues a lo
mejor el asunto de la corrupción en Honduras no es cosa de una o dos
personas sino de toda una compleja estructura. Algunos estuvieron de
acuerdo conmigo, otros intransigentes como en espera bíblica de la
cabeza de Juan Bautista.

Ante asunto tan delicado no viene mal auxiliarse de quienes conocen
de cerca la situación política hondureña y la creación de muchos
ministerios en la era de la búsqueda hacia el fortalecimiento de la
democracia, así lo ve el periodista Rodrigo Wong Arévalo en su
columna en la revista Hablemos claro:

“El Ministerio Público debe erigirse en el baluarte más firme de los
ciudadanos y de las instituciones públicas. Debe dedicarse a combatir
el estrago de la perversidad de aquellos funcionarios abusivos que
atracan el erario público, de otra manera no se justifica la
existencia de una institución que lejos de cooperar con la justicia,
coopera con los delincuentes, que es por lo que un grupo de fiscales
protestan con una huelga de hambre. Entre los fiscales y el Fiscal
General puede haber discrepancias, pero no al extremo de sustraer a
la institución del objetivo para el que fue creado. En todo caso que
existan contradicciones, éstas deben ser menores pero no respecto al
papel fundamental de la institución que es el de ejercer las acciones
pertinentes para cooperar en la administración de la justicia,
especialmente cuando los jueces se llaman al silencio y se resisten a
aplicar la ley en beneficio de algunos bandidos de cuello blanco. Y
no es de extrañar que fiscales de tanto coraje como doña Soraya
Morales prefieran asumir el alto riesgo que contrae sumirse en una
huelga de hambre, antes que plegarse al indignante papel de proteger
y beneficiar a los delincuentes más conspicuos de Honduras, aquellos
que logran el control de nuestros órganos de justicia”.

Coincido con el Dr. Ramón Villeda Bermúdez, quien en su artículo
Expedientes X (La Tribuna, 03 Mayo 2008) hace un llamado al Fiscal
General, Leónidas Rosa Bautista y al Fiscal Adjunto, Omar Cerna, de
la siguiente manera: “Pero hace falta una brújula para nuestros
buenos fiscales. Es al Fiscal General y al Fiscal General Adjunto –y
no al Poder Legislativo, ni al Poder Ejecutivo- a quienes hay que
pedir que acepten una suspensión temporal en sus cargos para que las
investigaciones sean transparentes, expeditas y no se dilaten; para
que las pruebas de los expedientes “X” no sean sustraídas, ni
manoseadas, porque ese sería un escándalo mayor de imprevisibles
reacciones que provocaría mayores protestas y violencia hasta lo
ahora percibido.

Con el afecto que guardamos por las dos personas cuya testa está en
vilo, les pedimos una colaboración patriótica ante la creciente
crisis: Propongan ustedes mismos su propia suspensión temporal. Si no
tienen alguna culpabilidad, no podrá exigirse que entreguen sus
cabezas. Y si alguien lo hace –a pesar de demostrarse que no son
culpables- todo el mundo entenderá que el objetivo no era apurar los
juicios y las pruebas, sino desquiciar lo más elevado del Ministerio
Público”.

En tiempos pasados, mientras la India dormía, América Central estaba
convulsionada, ante tal ensueño muchos intelectuales y dirigentes
decían a manera de broma que Honduras sería revolucionaria por
decreto, cuando los Estados Unidos lo fuera y enviaran la
declaratoria oficial de que Honduras estaba convertida. Aquellos
tiempos pasaron pero el chiste puede tener vigencia si se aplica a
esta época, cuando son los Estados Unidos que ha dado la pauta en la
lucha contra la corrupción en Honduras al negarle o revocarle las
visas a aquellos hondureños que supuestamente han cometido actos de
corrupción.

La India se ha despertado, y parece que está sedienta de que le
rindan cuentas sobre el deterioro de su hermosura mientras por siglos
dormía.

New York NY 5 Mayo 2008.

[email protected]
www.tiempo.hn

Tags: VIRGEN, HERMOSA, DORMIA, RIGOBERTO, PAREDES, HONDURAS

Publicado por ChemaRubioV @ 19:38
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