Mi?rcoles, 16 de julio de 2008

Por Carlos Garrido Chalén (*)

Una vez una serpiente venenosa comenzó a perseguir a una luciérnaga. Ésta huía aterrorizada de la feroz depredadora, trataba afanosamente de esconderse de ella, pero su luminosidad la delataba. Pasó un día, dos y la serpiente seguía en su intento. Al tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga se detuvo y le dijo:

-          ¿Puedo hacerte dos preguntas antes que me mates?

-          No acostumbro ser misericordiosa con nadie, pero, vamos, como te voy a devorar, puedes preguntar

-          ¿Te hice algún daño?

-          No -

-          Entonces, ¿por qué quieres acabar conmigo?

-          Porque no soporto verte brillar...- .

 
Historias como esa, que parecen haber sido arrancadas de la ficción, se repiten a diario en nuestro medio a causa de ese prurito anormal, defectuoso, de denostar y tratar de destruir - en lugar de reconocer a. quién brilla por su talento, su inteligencia y su éxito. Y es que digámos­lo con valentía - esta sociedad en muchos casos funciona al revés: a lo malo le dice bueno y a lo bueno malo. El éxito lo paga con el desprecio, y el talento con la maquinación vil y la calumnia.
 
Todo ese vómito  nauseabundo, proviene de las canteras clandestinas de la envi­dia. El envidioso no soporta que nadie brille, él nomás quiere ser - y sus noches son borrascosas. Por que su avaricia no se sacia y su sed no se aplaca y se deja arrastrar por el cauce profundo de la mediocridad o el camino oscuro de la maldad ("Al malvado se le apagará la luz, y su fue­go no volverá a dar llama" Job 18,5) - su amistad es peligrosa y su trai­ción inminente.
 
Es esa luz, que según Efesios 5:8.10 produce toda una cosecha de bondad, rectitud y verdad, la que llena al envidioso de ra­bia y de soberbia. Y es sabido que nadie se ensorbebece sino por que lleva una imperfección dentro de sí, ni insulta ni ataca sino por debili­dad moral y cobardía. Y es que al final, como se consigna en Proverbios i 13:9,"Los justos son como una luz brillante; los malvados, como lámpa­ra que se apaga",aunque muchas veces no somos lo que pensamos de nosotros, ni somos lo que otros piensan de nosotros.
 
Por eso es peren­torio atender ese consejo sabio que dice: aunque todo el mundo no so­porte verte brillar, aunque digan lo que digan y hagan lo que hagan, no tengas miedo ni te preocupes por ello; anímate y ten valor, porque, co­mo dice Filipenses 2: 14-16..."Entre ellos brillan ustedes como estre­llas en el mundo, manteniendo firme el mensaje de vida la Biblia, que es la Palabra de Dios, nos expresa en Proverbios 20:27, que "El Espíritu que Dios ha dado al hombre esa luz que alumbra lo más profundo de su ser'.'Y en Salmo 34:14 nos aconseja mantenernos vigilantes y tener cuidado, alejarnos de la maldad y hacer lo bueno, buscar la paz y seguir­la. Por que la vida cristiana no está en cumplir ritos, sino principalmen­te en orientar nuestra vida y nuestros actos de acuerdo a la voluntad di­vina que nos revela la Palabra de Dios ("Pon tu vida en las manos del Se­ñor; confía en Él, y Él vendrá en tu ayuda. Hará brillar tu rectitud y tu jus­ticia como brilla el sol de mediodía "Salmo 37, 5-6).Jesús, nuestro Señor y Salvador, nos ha enseñado en Juan 8:12, que Él es la luz para todas las personas de todos los tiempos..."Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, tendrá la luz que le da vida, y nunca andará en la oscuridad"; y nos ha dicho en 1 Juan 2:17 que "el mundo se va acabando, con todos sus malos deseos; y que en cambio, el que hace la voluntad de Dios vi­ve para siempre, y la luz, el consuelo y el amor de Dios llena nuestro co­razón eternamente
(*) Presidente Ejecutivo de la Unión Hispanoamericana de Escritores

Tags: chalen, luciernaga, serpiente, dios, jesus, biblia

Publicado por ChemaRubioV @ 19:24
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