Martes, 22 de julio de 2008

 
Por Roberto Quesada


El hambre no tiene ley, sino hambre-José Adán Castelar.

Esta vez lo de "hombre" no es genérico sino directamente dirigido al
hombre pues es quien en mayor medida ha dirigido el destino del
mundo, porque si bien es cierto que cada vez hay más mujeres en el
escenario político mundial, también lo es que esto sucede desde hace
muy poco y el desbalance sigue siendo muy marcado. Por tanto no queda
sino darel grio de hambre al hombre para que gane una batalla
verdadera como es la lucha por la alimentación de todos si no
termináremos comiéndonos, literalmente, unos a otros.

En mi niñez vi una película que me impresionó y nunca pude olvidar,
se trata de "Cuando el destino nos alcance" (Soylent green, su título
original). Es Nueva York en el 2022, la ciudad se encuentra
superpoblada y la gente está siendo alimentada principalmente por una
materia llamada Soylent green.

La película, protagonizada por el recientemente fallecido Charlton
Heston y que es un guión basado en la novela "Make Room!, Make
Room!", de Harry Harrison, desarrolla una intriga policial
significada por un escenario desastroso y descorazonador, propicia
para el `mandrakeo´ del poder y lamentos por tiempos mejores en un
sistema corrupto.

Existe la tirantez en la población hambrienta, nadie confía en nadie,
y la atmósfera maliciosa invita a la trasgresión. En este ambiente
malthusiano, se descubre con horror que el Soylent green, que se
reparte a la población en forma de galletas no es sino carne humana
que el gobierno recoge sin distinción en las constantes
manifestaciones y los buldozer aplastan y cargan seres humanos vivos,
heridos y muertos para llevarlos a la fábrica alimenticia.

Si se compara la situación actual con el alza del petróleo, los
alimentos, la necesidad de crear nueva energía a través de la
agricultura amenazando o disputándose el alimento entre humanos y
máquinas, puede llegarse a pensar que la película "Cuando el destino
nos alcance" no ha sido sino profética. Esperemos que no.
Cuando un tema llega a las Naciones Unidas con tanta insistencia es
porque ya es verdadero, o, lo que es peor, ya era verdadero pero
hasta ahora lo asumen muy en serio los gobernantes del mundo, a
veces, sin afán de alarmar, con un poco de retraso. Desde hace
algunos años se está realizando cumbres contra el hambre que azota a
muchos países pobres, pero quizá las naciones poderosas y las no tan,
miraban tal situación como algo lejano y ajeno a ellos, ahora parece
que la amenaza se ha globalizado y las alarmas están encendidas.

Una de estas cumbres fue duramente criticada hace años por el
entonces presidente de Cuba, Fidel Castro, a quien le pareció algo
así como una meta a demasiado largo plazo la lucha contra el hambre,
mientras en el trayecto de esa espera iban muriendo a falta de
alimentos muchos seres humanos en el mundo. Sin duda, hoy quienes no
lo hicieron entonces, quizá ahora reconozcan que Castro tenía razón,
pues, tal parece, el destino va tomando ventaja y ya amenaza con
alcanzarnos.

Quizá todavía no estemos tan próximos a la película, pero sí lo
estaremos si no se aplican medidas inmediatas, una de ellas es el
desperdicio de comida que existe en algunas partes del mundo.

Sólo en Brasil, cada año 26,3 millones de toneladas de alimentos
utilizables terminan en el basurero, comida que alcanzaría para
alimentar a casi 35 millones de personas, según datos de la
Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la
Alimentación (FAO, emitidos en el 2006). La mayoría de estos
alimentos se desaprovechan durante la preparación casera, y por eso,
la FAO firmó una nueva alianza con el Servicio Social de la Industria
de Brasil (SESI) para concienciar a varios países latinoamericanos
sobre cómo pueden aprovechar mejor sus alimentos y conseguir una
dieta más sana.

En los Estados Unidos se desperdician 19 mil toneladas de alimentos
al año. Últimamente están apareciendo anuncios en los noticieros de
cómo contribuir a detener tanto desperdicio. También organizaciones
humanitarias están recogiendo las comidas sobrantes de los
restaurantes para llevarlas a quienes las necesitan.

Sin embargo, en otras partes del planeta, la gente muere de hambre.
El precio de los cereales se elevaba por las nubes, los inventarios
de arroz se desplomaban. En Etiopía y Camboya, la gente fue más allá
del límite y los motines por la comida contribuyeron a la caída del
emperador Haile Selassie de Etiopía y a la victoria del Khmer Rojo en
Camboya.

Ahora está sucediendo de nuevo. Mientras los estadounidenses se
quejan por el precio de la gasolina, los disturbios por los alimentos
han abrasado a Bangladesh, así como a Egipto y otros países
africanos. En Haití le costaron el puesto al primer ministro. Los
países arroceros, como China, la India e Indonesia, han restringido
las exportaciones y el arroz se embarca bajo vigilancia armada.

Ya en algunos lugares van tomándose medidas sobre esta situación,
según una nota reciente de la agencia Efe, en China se ha comenzado a
multar a quienes desperdicien los alimentos:

"En un intento por limitar el derroche de comida, los dueños de los
restaurantes están introduciendo medidas económicas disuasorias para
aquellos clientes que desaprovechen lo servido en sus platos, informa
hoy el diario South China Morning Post.

Si bien la iniciativa, que eleva las multas hasta los 20 dólares de
Hong Kong (2,6 dólares, 1,9 euros) intenta reducir las toneladas de
restos que se generan todos los días en los comedores de la ciudad,
pocos restaurantes se afanan en llevarla a cabo ante el temor de
perder su clientela".

Dentro de todo este contexto Centroamérica no quiere quedarse atrás,
y ya el Sistema de Integración Centroamericana (Sica) se ha reunido
en varios escenarios, incluyendo las Naciones Unidas, para enfrentar
una posible hambruna derivada del alza del crudo y de otros factores
modernos.

Una de estas reuniones tuvo lugar el pasado viernes 18 de julio, en
donde en sesión plenaria, presidida por el secretario general de las
Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, el canciller de Honduras, Edmundo
Orellana, habló en nombre del Sica, ya que Honduras ostenta la
presidencia Pre Témpore de esta organización. Dijo el canciller:
"Estamos siendo víctimas de las inequidades del mercado internacional
y esta crisis global provoca que las poblaciones más vulnerables en
nuestros países se vean obligadas simplemente a sobrevivir y a librar
todos los días la batalla por encontrar alimento?.

Consulté al canciller, aprovechando su presencia en Nueva York, pues
ya tiempos deseaba escribir sobre este tema, sobre lo que pensaba de
que se realizaran ésta y otras reuniones venideras sobre el tema en
las Naciones Unidas, si en verdad esta organización encontraría
soluciones reales a esta amenaza latente que en algunos lugares ya es
una realidad. El ministro Orellana Mercado me contestó: oeYa el hecho
de que el tema de la crisis alimentaria se discuta abiertamente en
las Naciones Unidas, es un avance, pues deja de ser un tema marginal
y se convierte en lo que realmente es, un problema global, que
necesita soluciones globales. Estamos obligados a estudiar y actuar
en todas las posibilidades para ganarle tiempo y terreno a un posible
caos alimenticio. Veo y he experimentado en las diferentes reuniones
que he tenido estos días aquí, que existe una preocupación real y un
deseo real por encontrarle una salida inmediata a lo que podría
convertirse, de no ser así, en una tragedia humana?.

¡Qué Dios lo escuche y el destino no nos alcance!

Nueva York, NY 21 de julio 2008.
[email protected]

Tags: hambre, hombre, adan, castelar, nueva york, cuba, china

Publicado por ChemaRubioV @ 17:32  | RELATO .
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