Domingo, 27 de julio de 2008
".Cuando muchos no tienen la lúcidez,de muchos" Radio Bemba


La editorial mexicana independiente Sexto Piso, preocupada por la
publicación de textos que pasan inadvertidos, pero que
considera "pilares de la cultura universal", puso a la venta un
libro de Morris Berman, Edad oscura americana: la fase final del
imperio, que llena plenamente las expectativas de esta
clasificación. En efecto, la obra constituye una mirada penetrante y
crítica de la situación actual de Estados Unidos, que, a juicio de
Berman, se encuentra en la etapa terminal de su derrotero
imperialista. El autor equipara las características post Imperio
Romano con las que definen el estado de la Unión Americana: "el
triunfo de la religión sobre la razón; la atrofia de la educación y
el pensamiento crítico; la integración de la religión, el Estado y
el aparato de tortura, una troika que para Voltaire constituía el
principal horror del mundo preilustrado, y finalmente, la
marginación política y económica de nuestra cultura".
Alejado de la retórica o el argumento maniqueo, Berman proporciona
informaciones y razones contundentes para sustentar sus tesis.
Señala hasta qué punto las creencias religiosas en Estados Unidos
son el soporte principal de buena parte de la población para
explicar los eventos mundiales, en lugar de comprenderlos en
términos de procesos políticos: así, 59 por ciento de los
estadunidenses cree en las profecías apocalípticas y en una lucha
final entre el Bien y el Mal (la batalla de Armagedón). Cita una
información del New York Times acerca de los profesores de
secundaria que están dejando fuera del programa de estudios el tema
de la evolución por los problemas con los directores y funcionarios
escolares y sobre todo con los padres fundamentalistas de los
estudiantes. La Ilustración en su país está siendo minada de manera
constante con la gradual sumisión de la razón ante la fe y la
autoridad, y al impedirse el debate se erosionan los cimientos
mismos de la democracia. "Una nación (que) es incapaz de percibir la
realidad de manera correcta e insiste en funcionar partiendo de
engaños basados en la fe, su capacidad para afirmarse en el mundo
está casi descartada."
Berman sostiene que cada vez hay más pruebas de que en términos
intelectuales, Estados Unidos "permanece en la oscuridad" y ofrece
datos: millones de estadunidenses ignoran la identidad de los
enemigos de su país en la Segunda Guerra Mundial o que Alemania fue
dividida en un sector oriental y otro occidental; preguntan a las
agencias de viajes si no saldría más barato ir en tren a Hawai, en
vez de en avión; 11 por ciento de los adultos jóvenes no pueden
localizar Estados Unidos en un mapamundi y sólo 13 por ciento puede
señalar Irak. Pero lo más serio es que ese nivel de ignorancia, y
aun orgullo por dicha ignorancia, "finalmente habita en la Casa
Blanca" y –como señala el periodista John Powers– "el señor Bush es
de hecho un espejo de la nación".
La legalización de la tortura evoca para Berman la cultura de las
edades Oscura y Media. Considera que el pueblo de Estados Unidos
después del 11 de septiembre apoya a gobiernos que rutinariamente
practican la tortura. "Desde Abu Ghraib, ha habido revelaciones
periódicas de prensa sobre cómo la tortura americana es peor, y esta
más extendida de lo que se pensaba. Empezaron a aparecer artículos
con encabezados como 'El archipiélago militar de Estados Unidos'
o 'El mundo secreto de los interrogatorios de Estados Unidos'. Estos
valerosos informes incluyen frases como 'constelación mundial de
centros de detención', 'compleja infraestructura de la CIA y
militar' y 'sistema global de detención dirigido por el Pentágono.'"
En cuanto a la marginación de Estados Unidos de la escena mundial,
ofrece algunos datos significativos. En este país, por ejemplo, la
tasa de mortalidad infantil se encuentra entre las más altas de los
países desarrollados y su sistema de salud ocupa el lugar número 37.
El sistema legal estadunidense es considerado anticuado y
provincial, e incluso primitivo y brutal; se ha perdido hace mucho
la ventaja científica ante Europa, mientras el déficit comercial
anual deja ver una nación industrialmente débil y una economía que
se mantiene a flote mediante enormes prestamos extranjeros.
Aquí también, hace una comparación con Roma recordando que la clave
de su decadencia fueron las contradicciones internas que llevaron a
su propio derrumbe. "En cuanto a Estados Unidos –afirma el autor– lo
que le espera en el frente doméstico es la bancarrota y el desafecto
popular; desde el punto de vista internacional, para 2040, si no
antes, seremos una potencia de segundo o tercer orden. La historia
ya no esta de nuestro lado; el tiempo pasa y la estrella de otras
naciones se levantan mientras la nuestra se hunde en una
semioscuridad. "
Autor también de El crepúsculo de la cultura americana (México:
Sexto Piso, 2007), Berman rastrea con acierto las raíces históricas
del imperialismo estadunidense en el surgimiento mismo de su país
como nación independiente y en su proceso expansionista sintetizado
en el Destino Manifiesto, con todas sus semillas de religiosidad
providencialista, racismo (jerarquía racial), individualismo
exacerbado, propiedad privada y economía capitalista, así como la
visión binaria del mundo en términos de los buenos (estadunidenses)
y los malos (los que son distintos).
Aunque pesimista sobre el destino de su país, en el que no vislumbra
la posibilidad de una transformació n por la misma arrogancia,
prepotencia y estupidez estadunidenses, un "diagnóstico
entristecedor"– opinaría Gore Vidal sobre la obra reseñada–, la
existencia de intelectuales críticos como Berman o el propio Chomsky
constituyen una esperanza para el futuro de Estados Unidos, e induce
a pensar, parafraseando a Martí, que "cuando muchos no tienen la luc
idez, unos pocos tienen la lucidez de muchos".
Gilberto López y Rivas
La Jornada

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Publicado por ChemaRubioV @ 12:36
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