Lunes, 28 de julio de 2008

Preguntaron al poeta Juan Sin Cruz (plumilla mayor de los Nuevos Periodistos  )

¿No le parece a usted, que hay más humo acabado que poesía

 en los libros de la mayoría de las editoriales?

-         Bueno eso que dice es muy fuerte. Yo no diría tanto. Ahí tenemos a Pablo  Coelho y a Susana Tamara, o, a  Jorge Bucay. No nos quejemos, la literatura mundial goza de una salud de hierro. -El escritor que responde no pertenece a la saga de los Aznar, pero los grandes almacenes siempre tienen las puertas abiertas a los innombrables de la política y el manual.   

  

En el año 1977  luego de  haber comenzado mi vida laboral en Madrid en  LA ESCUELA DE ESTOMATOLOGIA (Universidad Complutense de Madrid) y cada día dedicar tres horas en el estudio de los huesos y las encías, siempre entre catedráticos, estudiantes  y también protésicos u obreros del marfil.

     En 1989 llegue a ser redactor jefe de la revista: PIÑOS. Concebida por la primera promoción de odontólogos: todos jóvenes, todos estudiantes excepto   quien esto memoriza. Estuvo en circulación tres años, con una periocidad trimestral. La financiación corría a cargo de la propia Escuela. Un tercio de la venta iba al colegio Sabino Arana en San Sebastián, otro tercio  a la Universidad de Lomonosov en Moscú y el último tercio a una pequeña  escuela de Momostenango (Guatemala).Sobre el papel creímos actuar como una de las modernas avanzadillas de lo que más tarde se conoció: como oeneges financiadas con erario público.

  

   Si saco a la luz un trozo de mi vida no es solo por romper  la ortodoxia

   de la introducción, sino porque me interesa más el trabajo realizado que        

                            los premios por venir.

                   

 

 El primer aprendizaje vino desde  la oscuridad .Me encontraba en el vientre de mi madre, sin ninguna conciencia, era solo instinto, pero el recuerdo de la luz, ya se había procesado antes de cortar el embrión; cuando ella me acariciaba me mostraba el camino de sus ideas. Pero eso lo comprendí mucho tiempo después.

               

  Y fue un regalo que seguro, lector, también tuviste aunque no hayas reparado en ello. Este tipo de regalos no pueden compararse con el premio que ofrecen las grandes editoriales -serás el ganador pero a condición de tenerte en nómina durante... una cadena de años. Todo lo que escribas será un trabajo que ya tiene el precio fijado. Nosotros  somos tus creadores y con el invento del premio vendemos tu personalidad, tú tiempo, tu todo: Esclavo. 

 

    Mi madre ayudaba a mi padre en las tareas del pinar todos los veranos. Un día a  las 12 h. cansado de jugar con las cenizas del fuego que nos había servido para calentar la leche, comencé  a jugar entre los pinos. A veces veía el rostro de mi madre, otras, su voz  preocupada, yo siempre le respondía. Pero recuerdo un momento en que    unos  desagradables gritos, yo entonces no reconocía a los cuervos; y me aleje despacio por el camino inverso a su procedencia. Tres  horas más tarde, fui encontrado en la carretera de Santiuste de San Juan Bautista por unos vecinos que buscaban níscalos. Fue la primera vez que me perdí. Pero aquel vuelo significó la obtención del primer premio, sin razón aparente. La libertad  me llevó a mi madre. Y los dos fuimos premiados con el reencuentro. 

 

 

Si saco a colación la falsedad mercantil, es por la manía de ciertos jueces, de algunos maestros, de  tantos empresarios de la comunicación y del acero: que premian la bondad de los esclavos  y bendicen la lealtad de los vendidos. Favorecen su comercio mientras sus dedos se manchan de sangre, pero lo peor  les sucede sin enterarse: primer atenuante del arrepentimiento.

 

Por ejemplo: la historia de Juan Rulfo, ¡más o menos! .Escribe durante años, pero no publica ningún libro. Sólo le interesa ver su nombre en la prensa, a través de algunos artículos  de opinión  literaria, o histórica. Pero no ceja en el empeño de soñar y escribir. En el año 48, llega a España su primer libro: Pedro Páramo en el Llano en Llamas. No volvió a publicar nada más. Escribir lo hizo durante  años. Pero su primer éxito compitió con ventaja sobre la Hojarasca (Márquez), Los Cachorros y los Jefes (Vargas Llosa) y los cuentos escritos a dos manos por Borges y Casares.

       

Aquel libro será siempre un mito y su autor no necesitó publicar otro.La lección es clara, si no se puede superar el primer trabajo; publicítense en prensa, desnúdense en TV, desplieguen las banderas de Narciso y con ellas cubran sus vergüenzas, pero alejen la vil explotación de las empresas honradas, y no olviden  nunca, que no se encuentran solos, dejen libre y en paz el camino de los Otros.

  

Del segundo relato que mostraré a los lectores tampoco recuerdo nada. Me fue transmitido por tradición oral.

 Ocurrió tres meses después de salir de la primera y más sentida Cátedra: EL VIENTRE DE LA MADRE. Un pueblo Navas de Oro .Dos familias (6 personas) en una sola casa. La prima cuenta con año y medio  de edad; él 15 meses menor. Una piñota cerrada amenaza la cabeza del bebe. En un frió Enero 10 días más tarde: la madre, el niño y el padre, en una vieja bicicleta comienzan el éxodo. Encuentran una casita compuesta por pasillo, alcoba y cocina. El aseo es comunitario. A esa residencia en el Barrio del Portugal la llamaban” La casa de los pegueros”. Fueron las Primeras cuatro paredes donde vivimos  en régimen de alquiler,  luego  se tornaría en  el  pequeño  carrusel de la vivienda en LA NAVA de la Asunción.   

 

EN LA TERCERA CASA ALQUILADA (Otra vez La Nava)

Una parra domina una buena parte del largo de  la fachada. Pasillo, dos dormitorios y una cocina baja de leña. Los niños juegan. El más pequeño tiene 16 meses, grita patalea llora y grita- Pantagruélicos sinsabores. Todo el infierno en una llama crecida en su dedo índice. Los 4 años de su hermano se asustan y corren en el cuerpo del espanto buscando a la madre. Ella saca agua del pozo para regar el huerto.

-Mamá mamá ven... ¡Es Emi !  ¡Es Emi !  Mamaaá  mamaaá ven ...ven ... ¡Emi tiene  fuego... tiene fuego en un dedo! Mamá mamá.                

El susto no puede con la eficacia. La madre sopla el dedo y apaga la llama. Desaparecen los chillidos y mitiga el dolor, pero es imposible curar la herida. Una cicatriz como un sello pero no de oro, quedará en el dedo. Crecerá cuando lo haga la carne y como permanente estigma ondeará la marca en rojo vivo en el meñique mientras viva su Mortalidad.

-Quédate aquí me voy al médico. Cuando venga papá le cuentas lo que ha pasado.

Retorno de la paz :

El  espíritu solitario solo necesita el regalo de la soledad. 

Navas de Oro. Casa de la abuela Paula. A los 5 años de edad la prima Margarita viene desde Valladolid. Tiene 7 años. Prevista Noche alegre.

Las  diez en  el reloj de Diciembre. Llega la madre. Llama al hijo. Le coge en brazos y lo sienta sobre sus rodillas. Intenta reforzar  su serenidad. -Te voy a contar una cosa triste. Pero no te preocupes, tranquilo Jose.-¿Esta malo Emi? -No. No le ha pasado nada a tu hermano. Ha sido a un amigo tuyo. Ha tenido un accidente. La señora Cruz y su marido han ingresado en el hospital, y también los hermanitos gemelos.Se encuentran muy graves. _ ¿y Carlitos? Imposibles de contener saltan las lágrimas de la madre abrillantando la piel del rostro al deslizarse sobre la nariz parecen hacerlo como por un tobogán que va directo al abismo. -Tranquilo mi niño calma mi hijito mi niño bonito tranquilo tranquilo. Le abraza con todo el cariño que puede salir de sus brazos.La tristeza compartida se sobrelleva mejor.-Carlitos se ha ido al cielo.- ¿Yo no puedo ir a verle?-Ahora no. Más adelante. Ahora no se puede ir a verle. Pero como tú eras su amigo le puedes sentir aquí (con la palma de la mano le toca el  pecho del hijo) en el corazón. Así aquella noche alegre se esfumó. Pero descubrió que el cielo y el corazón son dos lugares diferentes. Y ni tan siquiera su prima Margarita pudo abstraerle de la melancolía que se iba apoderando de sus ojos en aquella noche inmortal.

 

Podría seguir contándote mi vida lector casual, pero tengo prisa.A partir de ahora sólo te contaré de cuando cumplí con la sagrada tradición de obtener el sexto sacramento, entre éste y el séptimo, se halla lo más pecaminoso de la historia. Tengo miedo de confesarme.

No tengo aún el análisis exacto  del humo  homogéneo que planea sobre tus  aires de amigo que miras el cielo mientras me lees en desconcierto, pero te voy a explicar.

 
Mi primera intención surgió a través de una rueda de prensa en torno a Leopoldo Maria Panero; redactado el artículo para El Progreso que dirigía Alberto Olmos, el día de la entrega le lleve adjunto un Ensayo: Radiografía comparativa: entre la vida de los poetas y la locura que les cerca. El ensayo había tomado cierto carácter novelesco, debido al tiempo que pasó desde su escritura a la publicación en el semanario. Así fue cómo sugerí que apareciese en la revista como una novela por entregas a  la vez que lo escribía. Luego más tarde, al séptimo día se me apareció Perfume Sonriente. El y  Ella, penetra en la historia, quedándose casualmente con dos cuartos del primer ensayo de POEVELA. La última parte surge por una infiltración de Nomenclatura Empírica. Se podría decir que fue una premonición, pero no creo en emociones lejanas si antes no han sido debidamente repetidas.

Chemarubiov
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Publicado por ChemaRubioV @ 20:31  | DIARIO
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