Viernes, 08 de agosto de 2008




Aprender a leer
CRISTINA PERI ROSSI

Déjenme contarles cuál es el libro que más me ha emocionado en los últimos meses. Es un libro de fotografías de Kim Manresa con un tema común: Escoles d' altres mons (el título), acompañado de textos breves de grandes escritores: Gabriel García Márquez, José Saramago, Salman Rushdie, Ian McEwan, Juan Gelman, Enrique Vila-Matas, Andreu Martin, Michael Crichton, Wislawa Szymborska, Imre Kertész y quien suscribe; la lista no está completa, pero la encuentran en la primera página. Son textos manuscritos a propósito de cada una de las fotos. Como dice en uno de ellos el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, «La mirada de un niño te habla de sus alegrías y tristezas, de sus urgencias y necesidades», nada hay más expresivo que la mirada de una niña o de un niño, porque todavía no dominan sus emociones, no les hemos castrado el poder de comunicación, no han aprendido a ocultar sus sentimientos. A quienes vivimos en el primer mundo nos puede sorprender la sonrisa llena de alegría de una niña pobre de Sierra Leona que aprieta los lápices contra su boca, como si se los fuera a comer, o la circunspecta seriedad de un crío frente a un libro abierto, más grande que él, en Etiopía; algunos recorren muchos quilómetros de lodazales o de selva para asistir a la pequeña escuela de techo de paja y paredes de barro, en Mozambique, o sólo pueden asistir una vez por semana; pero todos parecen haber comprendido aquello que Jesús Ferrero sintetiza tan bien en su texto: «El único puente que nos tiende el abismo es el conocimiento».

Mirando las fotos que Kim Manresa ha recogido en «los otros mundos» (aquellos que no son el primero) he recordado la sabia descripción que hace Jorge Weisenberg del placer del conocimiento en su libro más reciente, el que lleva ese título. Porque lo que han descubierto estos niños y niñas de «otros mundos» no es sólo la utilidad de aprender a leer y a escribir, sino el placer de saber. Es diferente a cualquier otro placer; su primera instancia es el descubrimiento: la alegría de descubrir un saltamontes, la cúpula de una iglesia o el sonido de la u francesa; el segundo, es la sensación de que a partir de ese descubrimiento, se nos revelan una serie de secretos que antes no conocíamos. Y la tercera etapa es la comunicación. No hay saber solitario; el saber necesita la comunicación, pide la expansión. Es posible que Einstein haya sentido un orgasmo cuando dio con la fórmula de la relatividad; pero para que no acabara allí, tuvo que comunicarla, tuvo que transmitirla. El placer de aprender a leer y a escribir es igual: estos niños y niñas lo saben muy bien, por eso, están dispuestos a hacer cualquier esfuerzo para blandir el lápiz o la hoja de papel que les abrirá en parte el mundo.

Debemos este documento gráfico y literario a Carlos Ernesto García, un escritor salvadoreño que vive desde hace muchos años en Barcelona y que es capaz de llevar a cabo proyectos como éste; las fotos y los textos han comenzado a rodar ya por la ciudad y lo seguirán haciendo.

 


Tags: Carlos Ernesto García, SALVADOREÑO, CRISTINApei rossi, g garcia marquez, josesaramago, fotogrfias, africa

Publicado por ChemaRubioV @ 13:51
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios