Mi?rcoles, 27 de agosto de 2008
p o e s í a


El buen español de pushkin


Jorge Bustamante García

Alexandr Pushkin,
El habitante del otoño,*
Casa de Poesía Silva,
Bogotá, Colombia, 1999.

 

La Casa de Poesía Silva de Bogotá publicó el año pasado El habitante del otoño, una selección de sesenta y tres poemas de Alexandr Pushkin, traducidos del ruso por el colombiano Rubén Flores Arcila, egresado de la Universidad Rusa de Moscú y actualmente profesor de lingüística en la Universidad Nacional de Colombia. El traductor hizo también un estudio preliminar, preciso y detallado, que otorga al lector en castellano un panorama suficiente y abierto sobre la vida del poeta y su obra.

Siempre he creído que traducir a Pushkin es empresa casi imposible, abrumadora. Es uno de esos autores que parecieran estar condenados a las vastas comarcas de su propio idioma. Leerlo en una lengua que no sea la suya es un acto de fe. George Steiner decía que ``la traducción no sólo falsifica: despoja al original de su fuerza divina o secreta''. Eso es justo lo que sucede cuando se traduce a Pushkin: se le despoja de ``su fuerza divina o secreta''. Casi toda la poesía rusa es arisca a la traducción, pero verter la poesía de Pushkin pareciera tarea imposible, una batalla perdida desde el principio.

Sin embargo, pienso que algunas cosas que he expuesto hasta aquí no son del todo ciertas. Me lo ha mostrado en parte la lectura atenta de El habitante del otoño. Este pequeño libro me ha acompañado en los últimos meses, lo he leído lentamente y he descubierto que leer a Pushkin en castellano puede ser, en algunos poemas, un acto muy gozoso y afortunado. No lo sabía bien hasta leer estas versiones de Rubén Flores. Leí hace unos años las versiones del español Eduardo Alonso Luengo, pero algo, no sé qué, me impidió conformarme. En El habitante del otoño hay poemas que, me parece, suenan excepcionales. Puedo mencionar algunos: ``Respuesta a un anónimo'', ``A una griega'', ``Décimo mandamiento'', ``Conversación del librero con el poeta'' y, muy especialmente, ``Allá, muy cerca donde reina espléndida Venecia'', una exploración de la poesía como necesidad íntima y profunda, radical e ineludible, que nace de los más inesperados mutismos que acechan desde la soledad. Cantar porque sí, y cantar en alejandrinos porque cantar ayuda a caminar, y porque sólo con nuestros cantos perece nuestra tristeza: ``Allá, muy cerca donde reina espléndida Venecia/ en la noche con su góndola va el remero/ es Rinaldo Godofredo que canta por Herminia,/ el alma su canción, la canta porque sí,/ sin pretensión ninguna la fama no persigue,/ sin miedo ni esperanza, así es su inspiración,/ así solaza su camino oculto entre las olas./ En el mar de la vida cuyas tormentas crueles/ acechan en la sombra mi barca solitaria,/ como Rinaldo yo voy, como él yo canto/ y con pasión musito mis versos más secretos.''

Según Roman Jákobson, los versos de Pushkin son, en el original, ``ordenados y elásticos''. Sus innumerables matices idiomáticos, que relampaguean en una música maravillosa, son un reto para cualquier traductor. El encanto de la poesía de Pushkin radica en su desnuda sencillez, y en varias de las versiones de El habitante del otoño se logra percibir con afortunada nitidez este aspecto central de la poética pushkiniana. Esta es la razón por la que me atrevo a celebrar este libro: me parece haber leído a Pushkin en castellano, fluido y natural, sin exceso de traiciones. En algunos versos vertidos por Flores, Pushkin se vuelve un poeta español. Y esto, que se dice fácil, requiere de un gran trabajo artesanal con el lenguaje y de una gran dosis de inspiración. Porque también los traductores se inspiran y al traducir, recrean, construyen nuevos poemas. Si Pushkin afirma que el poeta ``vive para el sonido, de su oración'', podemos parafrasearlo al afirmar que el traductor existe para que ese sonido se perpetúe y extienda en otras lenguas.

* De próxima aparición en México


Tags: español, pushkin, mexico, traduccion, lacasadepoesiasilva, colombia, universidadrusademoscu

Publicado por ChemaRubioV @ 18:09
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