Viernes, 05 de septiembre de 2008
Se agolpan en la memoria imágenes de esa primavera precisa de Praga. Punto
de congelación de la cultura checa. Esperando a los bárbaros, como en el
insigne poema de Kavafis.
Tras el hierro y la sangre demarrada por los bárbaros, el exilio, el
silencio de los libros censurados, la soledad "demasiado ruidosa" que
evocara Hrabal para siempre, para tantos.
Grafittis: "El circo ruso ha vuelto. Por favor, no alimente a las fieras".
Soledad cósmica, como la del Golem al cuadrado. Desolación, en todos los
acordes y resonancias de la simple palabra litost.
Fotos seriadas: Hrabal destruyendo los libros que más amaba por obra y
gracia del régimen, Kundera limpiando ventanas, Holan en su claustro. Halas
en la cárcel escribiendo para siempre:

Como un cielo quemado es el cuerpo tuyo.

El cuerpo de aquella Ceskoslovensko, el cuerpo de la Amada yacente frente a
la memoria del poeta.


Sirva de mínimo prólogo para recuperar fragmentos del espejo roto de la
Historia este fragmento de Kundera, en "El libro de la risa y el olvido", en
la edición de Seix Barral, Barcelona (1993), obra cuya publicación le
costara al autor en 1981 la privación de la ciudadanía por parte del
gobierno de su país.

De la primera parte: Las cartas perdidas (pp. 9-10):

"
1

En febrero de 1948, el líder comunista Klement Gottwald salió al balcón de
un palacio barroco de Praga para dirigirse a los cientos de miles de
personas que llenaban la Plaza de la Ciudad Vieja. Aquél fue un momento
crucial de la historia de Bohemia. Uno de esos instantes decisivos que
ocurren una o dos veces por milenio.
Gottwald estaba rodeado por sus camaradas y justo a su lado estaba
Clementis. La nieve revoloteabam hacía frío y Gottwald tenía la cabeza
descubierta. Clementis, siempre tan atento, se quitó su gorro de pieles y se
lo colocó en la cabeza a Gottwald.
El departamento de propaganda difundió en cientos de miles de ejempalres la
fotografía del balcón desde el que Gottwald, con el gorro en la cabeza y lso
camaradas a su lado, habla a la nación. En ese balcón comenzó la historia de
la Bohemia comunista. Hasta el último niño conocía aqulla fotografía que
aparecía en los carteles de propaganda, en los manuales escolares y en los
museos.
Cuatro años más tarde, a Clementis lo acusaron de traición y lo colgaron. El
departamento de propagando lo borró inmediatamente de la historia y, por
supuesto, de todas las fotografías. Desde entonce Gottwald está solo en el
balcón. En el sitio en el que estaba Clementis aparece sólo la pared vacía
del palacio . Lo único que quedó de Clementis fue el gorro en la cabeza de
Gottwald.


2


Estamos en 1971 y Mirek dice: la lucha del hombre contra el pode es la lucha
de la memoria contra el olvido.
Quiere justificar así lo que sus amigos llaman imprudencia: lleva
cuidadosamente sus diariso, guarda la correspondencia, tom nota de todas las
reuniones en las que analizan la situación y discuten sobre lo que puede
hacerse. Les explica: no hago nada que esté en contra de la Constitución.
Esconderse y sentirse culpable sería el comienzo de la derrota.
(...)
Por fin les dio la razón a los compañeros más prudentes. Es verdad que la
Constitución garantiza la libertad de expresión, pero las leyes castigan
todo lo que pued ser definio como subversión.. Uno nunca sabe cuando va
amepezar a gritar el Estado que tal o cual palabra lo subvierte. Por eso se
decidió, finalmente, a llevar los escritos comprometedores a un lugar más
seguro. (...) "


Se me ocurre que pocas como esta meditación amarga e irónica sobre el
poder, hechas por alguien que vivió en carne propia la salvaje invasión de
un poder que no admite réplica ni respuesta. Voz única del Partido que borra
toda disidencia de las fotos, y que mira desde el balcón de la Historia con
una mirada única.
Poder que sin embargo debe rendirse y marchar siempre a la defensiva contra
la insólita fuerza de las palabras: contra las frágiles palabras que al
cabo los habrían de poner de cabeza y hacer retroceder irreversiblemente.
Palabras y voces que desde la tierra natal o desde el exilio eclipsaron la
sombra de Gottwald primero y la ocupación rusa después, hasta las demoradas
luces de un Havel.


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Milan Kundera: Ensayista y novelista checo, nacido en Brno (1929). Estudios
en el Liceo Carolinum de Praga. Profesor en historia del cine (Academia de
Música y Arte Dramático, 1959-1969 e Instituto de Estudios Cinematográficos,
Praga. Entre sus novelas escritas en checo, destacan La broma (1967), El
libro de los amores ridículos (1970) y La vida está en otra parte (1973).
Luego de la Primavera de Parga y la ocupación rusa de 1968, su obra fílmica
es confiscada, sus libros decomisados y prohibidos por el régimen.
Desde 1975 reside en Francia, país cuya lengua literaria adopta en adelante.
Se desempeña como profesor de Literatura Comparada en la Universidad de
Rennes (1975-1980), y luego en la École des Hautes Études de Paris.
De su obra novelística más reciente: El libro de la risa y el olvido (1981);
Jacques y su amo (1981); La insoportable levedad del ser (1984), llevada al
cine con gran éxito y testimonio magistral de la disidencia de los
intelectuales en el Este de Europa; Inmortalidad (1991); La lentitud (1994)
y Los testamentos traicionados (1995). Su nombre ha sido citado con
frecuencia en los últimos años para el Premio Nobel de Literatura.

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Tags: kavafis, milan kundera, nobel, praga, cultura checa, cuerpodelaarmada, levedaddelser

Publicado por ChemaRubioV @ 11:34
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