S?bado, 10 de enero de 2009

 
Si una sociedad libre no puede ayudar a sus muchos pobres, tampoco
podrá salvar a sus pocos ricos --John F. Kennedy

Existe un dicho popular que dice: la cuesta de enero, se sube sin
dinero. Supongo que se trataba de un dicho más entre clase media,
dejarse llevar por la festividad navideña, gastar más de lo que se
debe o puede y endeudarse si es preciso pero eso sí, la fiesta debía
ser inolvidable. La envidia del vecino.

Recuerdo que antes, creo que eso ya pasó de moda (yo nunca he estado
a la moda) era una obligación estrenar ropa, zapatos y lo que fuera
la noche de Navidad y de fin de año. Aquellos que no podían estrenar
se angustiaban y existían quienes al no tener nada que estrenar
preferían rendirse a los brazos de Morfeo y dormir entre sollozos las
noches de fiesta.

Es probable que alguna gente no sepa que exista ese dicho, o no
sabían porque quién en estos tiempos no ha escuchado la palabra
crisis. Seguramente se trataba de un dicho para países
tercermundistas no para potencias, pues el desarrollo económico y
dizque buena organización hasta ahora habían logrado que en estos
últimos no hubiesen cuestas en enero ni agosto ni nunca.

¡Cómo cambia el mundo! Si lo vemos de manera global, el primero que
tiene que terminar de subir la cuesta de enero es Barack Obama, pues
pese a que ya se sabe que los Bush se van y el cambio ya está, parece
que el cierre de tiendas, quiebra de negocios, caída hipotecaria,
inestabilidad de la bolsa de valores que ya casi es bolsa de dolores,
no se detiene.

Los que poco o nada sabemos de economía no entendemos cómo puede ser
que el mundo en el tan alardeado `nuevo orden mundial´ no ha llegado
sino a un desorden global. Se suponía que los soviéticos eran los
culpables de un mundo sin oportunidad para todos y que una vez caída
la Unión Soviética, derribado el muro de Berlín, y otros cuantos
colapsos ya pues la cosa estaba arreglada en el planeta.

Todo demuestra que no ha sido así, que el triunfo del capitalismo
sobre el comunismo, o de la derecha sobre la izquierda, fue nada más
un espejismo que no duró siquiera dos décadas. Sin olvidar que en
esas dos décadas no se solventaron problemas prioritarios como la
hambruna e insalubridad en el mundo. Tal parece que con el
neoliberalismo esos males se acentuaron. Y es probable que en el
mundo no exista una real pobreza, ni una real crisis sino que todos
los reales los han acaparado unos pocos, poquísimos, tanto así que al
distanciarse un poco de la Tierra y verla desde el espacio pues
sobresale la pobreza.

Esto puede palparse, vivirse, en ciudades como Nueva York, que hace
menos de dos décadas si se le subía al subterráneo, al correo, a la
energía eléctrica ni cuenta se daba la gente, mucho menos existían
reclamos ni protestas. Era normal anunciar que el tren subiría 25
centavos. Ahora es distinto, por donde se ande la gente está pegando
el grito al cielo: que todos los puentes pagarán peajes, que se
eliminarán tantos comedores públicos, se cerrarán casas para
ancianos, habrá recortes en educación, cerrarán tantas unidades de
bomberos, reducirán el número de policías... y la lista es
interminable.

A esto debe agregarse el factor psicológico en una sociedad que no
está acostumbrada a la escasez sino al derroche, que requiere de
educación veloz para poder asimilar el drástico cambio económico que
cada vez se acelera más. Y, sin duda, el riesgo de una explosión
social es inminente si no se encuentran salidas inmediatas a esa gran
olla de presión.

El 20 de enero Barack Obama recibe formalmente el timonel para
intentar escalar sin dinero la cuesta de lo que le queda de enero,
febrero, y quién sabrá cuántos calendarios más. La ventaja de los
países y de la gente pobre, si es que se le puede llamar ventaja, es
que toda la vida sin dinero han sabido subir todas las cuestas,
incluyendo la de enero, sino habría que preguntarle a mi madre
(Q.D.D.G.), quien, sin nunca perder la sonrisa, nos decía como en
parábolas para que nos amarrásemos el cinturón: "La cuesta de enero,
se sube sin dinero".

[email protected]
Ozone Park NY 05 enero de 2009.

Tags: La cuesta de enero, John F. Kennedy, sociedad, pobres, ricos, honduras, Barack Obama

Publicado por ChemaRubioV @ 1:28
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